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 Cuerda Floja (Libre)

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AutorMensaje
Nigel Di Marov

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MensajeTema: Cuerda Floja (Libre)   Jue Feb 13, 2014 5:52 pm

La raza humana, muere eventualmente gracias a la civilizacion.

Así, contestaba Nigel a sus propias dudas que rondaban por su mente. "Desde mucho tiempo, cometen Harakiri" Se dijo a si mismo mientras que sus pasos pesados aplastaban el pasto con el roció primaveral de la mañana.

El infierno era un lugar ciertamente indeseable para el demonio dueño en parte del pecado de la pereza. Satanas lo recluía allí como podía, Nigel era un ser inestable de psicología y todos sabían que el podría ir sin ningún problema contra los humanos y hablarles de la verdad que reside tras sus grandes libros de historia. ¿Biblia? No, aquello verdaderamente existió. Jesús fue un hombre de mucha paz, pero ante los humanos fue sacrificado. Solo los dioses saben si en verdad, aquel ser humano revivió a los tres días. Nigel creía, que aquel hombre no era nada mas ni nada menos que un ser antiguo, a los cuales los dioses le llaman "Los inmortales". Aun que duraron poco. Como relata la historia, la creación de Mors desato un odio irrefutable a estos, quienes de a poco iban muriendo. Se cree, que Jesús logro escapar de la muerte, pero luego los dioses le dieron un fin a su vida. Al fin y al cabo, los humanos no pueden saber la verdad y nunca lo sabrán.

Pero Nigel estaba en duda. Mientras el caminaba por el infierno, ingenioso como el mismo logro escapar de aquel lugar que a cada segundo, aperlaba su rostro en sudor por las altas temperaturas. En su camino, se encontró con un prado vació. El amanecer bañaba con sus rayos el pasto verde inundado de gotas de roció. A lo lejos se extendía de forma circular una linea de bosques con arboles enormes y majestuosos. "Irlanda?" Pensó mientras que el sol avanzaba, bañaba su armadura roja y majestuosa, dando un increíble impacto. Si un humano lo veria en aquel momento, diría que es un caballero, un loco que se ha quedado en el tiempo. Pero Nigel estaba en pie sobre tierras vírgenes e inexploradas, ningún humano vendría a molestarle en su pensar, exceptuando de que alguna raza de Jamina apareciera también por alguna razón frente a el.

Nigel freno su paso, quedando justo en medio de aquel majestuoso prado. - Mundo - Dijo con la voz altiva, como si quisiera que la tierra, gaia o la madre naturaleza le diera oidos a su hablar. El objetivo no eran los dioses, sino el mundo entero, la raza humana en si que fallecia con el tiempo por sus propios pecados, fuera de los capitales - En un futuro, yo he de morir tres veces. En todas, logre revivir por alguna razon. Al parecer, soy especial - Cerro sus ojos y con fuerza clavo la parte inferior de su lanza al suelo, dejandola en forma vertical de manera perfecta - ¿Acaso aniquilas a los humanos por que no te comprenden? - Dijo con cierta duda en su voz - ¿O acaso ellos mismos se atacan con el cambio climático, las dictaduras, las bombas, o una lista mas extensa de cosas malas que hace esta raza? - Nigel titubeo. Se dio cuenta de que estaba hablando solo, como siempre lo hacia, pero aquella vez, cuando siempre fue común, nadie respondía.

Se podría decir que Nigel no es un demonio con una psicología fácil de entender. Es incomprendido por todo el infierno. La realidad es que el pelirrojo se canso de la inteligencia. Los libros le atraen, fascina todo su cuerpo y mente junto a la vez que los estudia a fondo, pero todo en secreto. ¿De que sirve mostrarle al mundo la inteligencia que tiene uno? Puede ayudar a encontrar cosas nuevas, pero Nigel es un demonio, no se enferman, no mueren y menos uno que sea dueño del pecado. Tampoco puede ayudar a los humanos con sus problemas, sino, este demonio ya hubiera dado la respuesta a la cura del cáncer o sida. Pero a Nigel nada le sirve, no obtiene absolutamente ningún regalo o gratitud a cambio. Entonces, decidió jugar sucio: Mostrar una cara en la cual nadie comprenda. Loco, egoísta, idiota por si solo, Nigel le demuestra al mundo que tan estúpido puede llegar a ser una persona (Y que tan divertido). Pero esto contiene sus lados malos.

Incomprensión. Nadie lo comprende. Si alguien le pregunta, cuanto es dos mas dos, el diría seis y la persona se alejaría. Ni los dioses pueden entrar en su mente y descubrir el por que de todo y aquí, comenzaron sus dudas que lo azotaban desde que emprendió un camino sin llegada... Y probablemente, sin retorno.

Nigel observo el pasto a sus pies y sintió como su boca se secaba. La garganta empezó a pesarle como si tuviera algún problema y cada vez que el tragaba saliva, sentía como si fueran rocas o piedras que le lastimaban la misma. Sus ojos se cerraron y recordó cuando el era un simple borracho de una ciudad futura, luego el amor de un ángel para mas tarde ser padre. Todas esas personas murieron y aquello le azoto el corazón. La palabra "muerte" lo aterraba mas que nada e hizo que el gran demonio se sentara en el pasto para no caer ante el temblor de sus propias piernas.

Dudo por un segundo, pero luego confirmo - Estoy solo... - Murmuro con su voz reseca y grave. Por su mente pasaba el nombre de un demonio. El único que puede llegar a entenderlo. El único que le mostró la verdad. Su único amigo y quizá amante que sigue con vida, pero no esta cerca de el.

Nigel, el demonio también denominado "Belphegor", dueño del pecado de la pereza y los inventos, estaba en una cuerda floja entre vivir o morir, mientras que su vista se dirigió al sol que ahora resplandecía todo el lugar. -No importa cuan oscura que sea la noche, el día siempre vuelve a aparecer y nuestro viaje comienza una vez más.
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Asmodeo

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Mensajes : 23

MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Sáb Feb 22, 2014 7:22 pm

Asmodeo llevaba días el mundo de los mortales, tantos, que ya había perdido la cuenta de ellos. Amanecía siempre en lugares distintos, nunca se quedaba más de un día en un mismo sitio, en parte por aburrimiento y en parte por que no encontraba nada interesante en lo que valiera la pena perder el tiempo. El demonio se paseaba por el mundo repartiendo sus "dones" con los mortales, haciéndose cada vez más poderoso y acostumbrándose a su nuevo cuerpo de la mejor manera que él conocía, con sexo.
No le molestaba en absoluto pasar una época acostándose con quien quisiera, a fin de cuentas, ese era su verdadero poder, despertar las pasiones y aprovecharse de estas para absorver la energía liberada durante el sexo con extraños y él lo disfrutaba de gran manera, no tenía que preocuparse por enfermedades ni nada de lo que los mortales tenían que cuidarse, era un espíritu libre, libre para hacer lo que se le antojara, sin embargo, extrañaba mucho a su compañero.

En uno de sus viajes, vagando en solitario y después de haber pasado una noche bastante salvaje en una pequeña posada de una aldea cerca de europa, un lugar rodeado de bosques y prados sin explorar, pudo sentir la presencia de otro demonio. Eso llamó su atención de gran manera, en el tiempo que llevaba hasta el momento en la tierra no se había encontrado con ningún otro hijo de lilith.
Desidió acercarse para saber de quién se trataba, así que se adentró en el bosque, con unas botas bajas, unos jeans ceñidos al cuerpo y una camisa simple negra.
Asmodeo odiaba la naturaleza, a cada paso que daba y una rama se cruzaba en su camino maldecía apartándola bruscamente.
Con forme se fue acercando el olor que había sentido se hacía más intenso, hasta que se dió cuenta de que ese conocía ese olor. Cuando estuvo lo suficientemente cerca para ver de quién provenía, se escondió en un árbol y sonrió ladino al darse cuenta de que se trataba de Nigel, el mismo Nigel de siempre, su compañero y amigo.
Se veía diferente, la ropa sin duda era extraña a comparación de lo que acostumbraba ver en él, pero del resto seguía siendo igual, el mismo cabello rojo, los mismos ojos penetrantes y su cuerpo de infarto, solo que había algo diferente en él..aunque Asmodeo no supo que era.  
Estaba por acercarse como lo haría naturalmente, pero en el último momento antes de que lo viera (aunque probablemente para ese momento Nigel ya se habría percatado de su presencia por su olor) se detuvo. El no tenía el mismo cuerpo con el que nigel y el se conocieron, probablemente no lo reconocería y pensara que era un loco que andaba por ahí acosandolo.
Se dió la media vuelta y se escondió detrás de un gran árbol, sentándose en las faldas de éste con las piernas cruzadas y suspiró jalándo su flequillo, necesitaba pensar en qué hacer y cómo explicarle a Nigel que él era el mismo Asmodeo que conocía, tenía que asegurarse de que el le creería y para eso necesitaba convenserlo realmente con algo que fuera irrefutable.
Agarró unas cuantas piedras que habían a su alrededor y comenzó a lanzarlas al azar delante suyo. - Cómo...cómo te hago ver que aquí estoy, no me he ido y aquí estaré siempre cerca tuyo.. -sonrió para sí mismo, pensando en la sorpresa que le daría y en su rostro iluminado cuando se apareciera frente a él.
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Nigel Di Marov

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Sáb Feb 22, 2014 11:02 pm

Sus oidos, detectaron el sonido lejano de unas pisadas. Por un momento, se confundio en completa plenitud, pensando que aquello eran las pezuñas de unos bellos ciervos primaverales con sus crias, resquebrejando todas las ramas caidas de los arboles en un pasar silencioso. Pero mientras mas avanzaba el tiempo, mas sentia que aquellas pisadas salvajes, se convertian en un ruido completamente pesado, acompañado con el rechinar de un cuero que fricciona contra si mismo y tambien, de unos brazos que se movian al compas de cada movimiento, rozando a cada rato los costados de algun cuerpo. Asi, Nigel detecto que no era un animal, sino una persona quien se acercaba curioso a la pradera virgen de Irlanda.

Dejo, que aquel sonido aumentara de manera ascendente pero lenta. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, su olfato se agudizo y detecto de inmediato el olor, con real astucia. Era Asmodeo, lo reconocia de una manera bastante rapida pero... En vez de pararse y salir corriendo a buscarlo, se quedo en su lugar. De cierta manera, su interior estaba contento, contento de que aquel ser seguia alli. Nunca rompio parte de la promesa. "Siempre estaria con el y cerca de este" y asi estaba sucediendo. Por mas que el mundo futurista fue devastado, aquellos demonios seguian juntos con sus recuerdos. Pero por otro lado, habia algo que no estaba bien para Nigel. Su corazon no latia de felicidad, sino de la mas pura tristeza. Se seguia sintiendo solo, por mas que estuviera alli con el, supuso que nada volveria a ser lo mismo... Por que sentia que algo que estaba aferrado a su muñeca, se debilitaba cada vez mas. Aquella vez, supo que si no debilitaba aquello el mismo, lo haria el otro.

Dejo pasar unos torturantes minutos... Quiza, llegando a la media hora. Reorganizo todas sus ideas, pasos y lo que iria a decir y una vez listo, se puso en pie. Su armadura resono suavemente. Cualquiera podria ver un miedo que le causaba estupor a algunos que lo vieran. Nigel era alto, un mastodonte musculoso y mucho mas si llevaba su armadura roja, sin su casco como era correspondiente de su descanso. De manera lenta, camino hasta el menor, escuchando de suerte sus ultimas palabras. Aquello, le hizo sonreir de medio lado, como si fuera... Un padre escuchando algo de su hijo, sonriendo cuando este ya tiene que volar de su hogar. Aquella cara que colocan todos los padres, era la misma que tenia Nigel.

Lo siento, si he de dudar - Dijo con una calma asombrosa cuando estuvo cerca del demonio, colocandose frente a este. De manera lenta, se agacho, colocando un codo sobre una de sus rodillas que estaba flexionada - Siempre cerca mio... El tiempo ha pasado mucho Asmodeo - Volvio a sonreir - Demasiado para mi gusto. El tiempo me hace pensar y cuando pienso... Tomo decisiones. Estoy en una cuerda floja... Como esto....

Lo que sucedio a continuacion, fue extraordinario. Nigel, elevo su mano derecha, solo un poco para que lentamente, se dejara ver una soga dorada de gran grosor. De a poco, la soga se fue mostrando hacia quien estaba unida y fue a parar hasta la mano izquierda del demonio. Resplandecia con su magia, era una maravilla. Estaban literalmente atados por algo que quizas, Asmodeo nunca lo vio pero Nigel si. Lo interesante (Y preocupante) de esta cuerda, es que en el centro, donde ambas extremidades se unian, estaba forzado solo con dos o tres hilos. Mientras que la soga seguia siendo gruesa en sus extremos, parecia que alguien la hubiera querido cortar, dejando solo esa pequeña union que muy pronto, se podria cortar - El lazo que has forjado conmigo... Ya no tiene fuerzas mi enano... - Sus ojos denotaron la cantidad de nostalgia que estaba sufriendo del momento. Su ceño se ablando, dando una expresion triste - No tiene fuerzas para seguir soportando esto Asmodeo - como buenamente pudo, le sonrio al demonio - Belphegor no puede controlar al demonio de la Lujuria. No puede someterlo. He hablado con el miles de veces, pero es ciego. Belphegor y Nigel son dos personas diferentes, dos demonios mejor dicho. Uno que solo te pone a prueba hasta donde puedes llegar y otro... Que te ama mi enano.

Nigel era capaz de quebrarse en aquel momento y su garganta pesaba y sus ojos se cerraban de a ratos. Aquello era como una carga invisible y el demonio penso, que le estaba haciendo la vida imposible al menor. ¡Que locura! ¡Querer amar al demonio de la lujuria! Nigel, solto una suave risa, un poco nervioso pero tranquilo - Me has dado mucho a cambio de nada y por eso, te lo agradezco. Tu eres libre Asmodeo, yo soy un demonio que vive atado hacia sus cosas - Lentamente se acerco al oido del albino, sintiendo su olor tan cercano y acariciando con su nariz, la dermis tan suave que lo volvia loco - Lo siento si no pude darte lo que buscabas. Me cegue y pense que podria satisfacer al demonio de la lujuria... Pero comprendi - Susurraba de manera tranquila y cerro sus ojos - Que eres alguien libre - Y en aquel momento, su diestra se movio brusca hacia atras y la cuerda, no por la fuerza sino por el deseo, acabo por romperse. Lentamente, los dos trozos que quedaron atados a sus respectivas muñecas, desaparecieron dejando un suave destello. Cuando Nigel sintio que aquel peso en su mano ya habia desaparecido, se alejo para mirar al albino y sonreirle de reojo.

Si el demonio fuera un cualquiera, se alejaria inmediatamente de alli y no volveria a ver a Asmodeo. Pero Nigel, era demasiado especial y comprensible, tan asi, que hacia siempre lo contrario. Lentamente, se sento al lado del menor en un silencio quizas incomodo y solo miraba su muñeca, donde quedo una suave marca.

Al final, Nigel era un demonio completamente loco y enamorado, quien nunca se dio cuenta, de que se habia enamorado verdaderamente, del demonio de la lujuria.
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Asmodeo

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Jue Feb 27, 2014 4:20 pm

Se quedó mirándolo largo rato en silencio, atónito. En un principio no podía creer en sus palabras y el semblante alegre que tenía segundos antes cuando lo miró poco a poco se fue desvaneciendo, mientras Nigel hablaba, la cara de Amadeo pasaba por toda clase de cambios reflejando su confusión, tristeza, ira, amargura, decepción... en algún momento estuvo a punto de ponerse de pie y correr para no tener que escucharlo más, pero se quedó y cuando el demonio tiró de los hilos que lo unían, rompiendo su lazo con el casi estuvo a punto de ponerse a llorar en ese instante, algo extremadamente extraño en él.
El dolor que sintió con ese simple gesto fue indescriptible. Sintió una puñalada en el pecho y por un momento, dejó de respirar. Entonces no pudo hacer otra cosa que bajar la mirada al suelo. No podía y no quería ver a los ojos a Nigel, así que dejó pasar el tiempo en absoluto silencio y sin mirarlo.

Lentamente pasaron segundos, minutos, horas... y ninguno de los dos podía articular palabra. En la mente del demonio de la lujuria pasaron muchos recuerdos de momentos como ese, momentos en los que su pareja se cansaba de la terrible condición del demonio a ir o estar siempre relacionado con relaciones sexuales de todo tipo con diferentes seres y el entendía, en gran parte, las razones de por qué siempre lo dejaban, pero eso no hacía que dejara de doler.
Pensó en todas y cada una de las veces en las que lo dejaron por exactamente las mismas razones y no pudo encontrar una sola que le hubiera dolido más que esa en ese momento. Ni si quiera cuando Sarah, la única mujer que había amado, se suicidó por no soportar el estar enamorada de alguien que siempre terminaba en cama de alguien más en el momento en el que menos se esperaba.

- Así que...finalmente te diste cuenta.- Pronunció finalmente rompiendo el silencio, esas suaves palabras venían cargadas de todo el dolor y la decepción que traía por dentro. -Yo sabía que este momento llegaría, cuando comenzamos a ...ser pareja, te dije que no sería fácil, tú sabías quién soy, me conocías. -Se detuvo un momento, mirando hacia los árboles y los pequeños animales que brincaban entre las hojas en el suelo y subían por los troncos- Aún así...sabía que esto pasaría, siempre pasa -arrancó un poco de hierva del suelo, jugandola con las manos, tragando saliva para deshacer el nudo que se le había formado en la garganta por las lágrimas contenidas detrás de sus ojos- fui un tonto al creer que tú te quedarías a mi lado, a pesar de todo -con los dedos tocó su muñeca, ahí donde había estado el lazo que los unía y sonrió para sí mismo, para demostrarse una vez más que podía seguir su camino solo, que era fuerte, que no necesitaba de nadie...

Se puso de pie con cuidado, de manera lenta. Sacudió sus cabellos despeinándose y sin mirar aún a Nigel sacó de una pequeña mochila que llevaba al hombro un pequeño estuche de madera y se lo dió, estirando solo la mano sin voltear el rostro. - Quédatelo, es para tí...adentro hay pequeños recuerditos de cada lugar que he visitado hasta ahora, iba a dartelos de todas formas... -suspiró amargamente, tomando aire para entonces soltar sus últimas palabras. - Gracias por todo Nigel...- Se estaba despidiendo, el no era tan fuerte ni tan considerado como lo es el, en esos momentos, Asmodeo solo podía pensar en querer estar lejos de ahí, lejos de sus recuerdos y lejos de sus sentimientos de ser posible. Y lo haría, se alejaría tanto como pudiera de todo lo que le recordara a Nigel Di Marov.


Mientras caminaba los primeros pasos fue pensando en que quizás, la lujuria estaba condenada a estar sola siempre, quizás...esa era su maldición, o quizás simplemente era muy idiota para las relaciones. No se escuchaban pasos detrás de él y eso no le sorprendió, era mejor así, no quería que Nigel lo siguiera.

Caminó hasta que le dolieron los pies, el sol se había puesto en algún momento de su caminata y la luna se alzó imponente sobre el cielo, iluminando de manera tenue su camino.
Llegó a una hermosa laguna de aguas cristalinas, la luz de la luna se reflejaba en el agua y le pareció simplemente hermoso. En silencio y casi de forma automática fue quitándose sus botas, luego su camisa y finalmente su pantalón hasta quedarse desnudo y se metió al agua helada.
El contacto frío del agua en su piel le sirvió para despejar la cabeza un poco, eso era justo lo que necesitaba en esos momentos y se dispuso simplemente a nadar en aquellas aguas. La luz de la luna hacía juego con sus cabellos plateados, bajo el agua su silueta desnuda parecía una obra de arte, sus movimientos eran elegantes y precisos. Cuando salía para respirar el cabello le caía lasio sobre los hombros, aquellas finas hebras de plata parecían haber sido hechas con luz de luna y sus ojos, azul intenso, hacían que en ese instante pareciera el hermoso hijo legítimo de la noche.
Después de nadar cerca de dos horas salió de nuevo a donde había dejado su ropa, se acostó sobre la hierva dejando que su cuerpo se secara un poco antes de colocarse la ropa. Se quedó mirando las estrellas, la mirada completamente ida, como si tuviera la mente en blanco. Finalmente se vistió, colocandose de nuevo el pantalón y las botas, pero no la camisa y así, con el cuerpo aún húmedo con pequeñas gotas resbalando por su piel, el cabello plateado que caía ligeramente por sus hombros, se preparó una improvisada cama usando algunas hojas que encontraba apilandolas en forma de almohada y sacó una sábana que traía en su mochila, se acostó bajo la sombra de un gran árbol a la orilla de la laguna y entonces, se relajó. Dejó fluir los pensamientos que habían querido salir y con ellos, los sentimientos que le golpeaban como un martillo al pecho y con estos, las lágrimas que traían. Lloró hasta que ya no le quedaron fuerzas y se dejó vencer por el sueño, arrullado por la naturaleza que tanto odiaba, aunque en ese momento, era su única aliada.
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Nigel Di Marov

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Jue Feb 27, 2014 8:06 pm

Las horas pasaron conforme estaba con Asmodeo. Su cuerpo estaba inmovil, sintiendo que le faltaba un gran trozo de su ser, de su amado ser. Penso y penso hasta que su cabeza dio con una ardua jaqueca que tanto odiaba, haciendo que su ceño se frunciera a causa de esto. Cuando sintio la voz de Asmodeo, ahora era Nigel quien no queria mirarlo a los ojos, si lo hacia, seguramente romperia a llorar.

Cada palabra le atraveso el pecho como si el fuera un vampiro y el atacante daba con estacas de madera a su atontado corazon. ¿Habia hecho bien aquello? ¿Ambos merecian aquel destino?. Nigel no contesto nada cuando el demonio se retiro, mas aun, quedo sentado bajo aquel arbol, elevando la vista viendo la espalda del menor que se difuminaba por el bosque hasta que desaparecio. La tierra virgen de Irlanda acariciaba su maximo sentido de honestidad y verdad, pero tambien lo estaba castigando con culpa y ceguedad. Dentro de el algo se movia inquieto, pero lo retenia a grandes fuerzas dejando que el sol se escondiera a medida que un reloj imaginario avanzaba con sus agujas. Cerro sus ojos por un momento y cuando los volvio a abrir, la luna estaba en lo alto, observandolo.

Recordo varias cosas de su pasado. Como habia empezado todo con un simple "Demonio borracho", quien iba de aqui para alla hasta que conocio a Asmodeo. Una gran amistad llena tambien de lujuria, puesto a que ambos daban a satisfacer sus deseos en un lecho, sofa, encimera... Lo que se venga necesario. Luego de un tiempo, el gran "demonio borracho" conocio a una mujer, angel y extremadamente seria llamada "Shelia". Se enamoro perdidamente y tuvieron una hija. El destino le jugaba en contra y ambos se escondieron de su propia hija. Shelia fallece en un gran incendio al cabo de muchos años y Nigel, obligado por el dolor, se reencuentra con Angie. Para ese momento, Asmodeo volvio a aparecer, haciendolo feliz a ambos y en aquel momento penso "El siempre estuvo cuando el dolor estaba en mi...". Despues hubo una gran destruccion, muchas muertes y el revivio en el pasado, lo que seria el presente... Y alli estaba Asmodeo. Era su sustento vital para no caer en la depresion, agonia, nostalgia y tristeza. Era aquel que por mera palabras podia estar feliz durante semanas. Era aquel, que con tan solo ofreciendo ojos para el gran demonio a este lo cautivava de gran manera y como Nigel supuso cual pareja de enamorados "Era su todo".

La brisa noctura lo acaricio y acompaño mientras mas se perdia en recuerdos, resaltando cada uno de sus torpes pasos por su vida, hasta que en un momento, en el interior de su cuerpo salio una densa bruma. Nigel sabia quien era y ese ser, conocia tanto a Nigel como Asmodeo. Sentado con sus piernas cruzadas, estaba Belphegor que se materializo en su forma de demonio... ¡Y vaya que era grande! Tenia tres metros y medios de estatura. Le arrancaba unas buenas cabezas al pelirojo quien siempre era el mastodonte.

Te lo dije - Respondio el gran demonio, sonriendo burlon con sus afilados dientes donde por detras de estos se escuchaba aquella risa que Nigel llegaba a detestar.
¿Y? - Pregunto ironico - ¿Cual es el siguiente paso? ¿Hacer como si nada paso? - Hacia ademanes con su mano, como restando importancia.
Lo mas correcto seria eso. ¡Oh! ¡Eres Nigel! ¿Desde cuando harias cosas correctas? - El demonio se rasco su barriga, perezoso - Haz lo que quieras. Eres un idiota.
Ya se que puedo hacer lo que quieras... No me digas idiota - Bajo su vista, frustrado -
¿Sabes por que lo digo? - El demonio se iba desvaneciendo de a poco - Es sencillamente, el por que tu creiste que sexo es amor. - Se escuchaban sus risas altaneras por todo el bosque - No, ustedes dos son dos almas solitarias en busca de un amor. Deja al demonio ser libre, pero antes piensa que libertad le daras.

Nigel, intento detener a Belphegor quien desaparecio en cuestion de segundos dejando al pobre pelirojo en duda. ¿Cuanta libertad? Su jaqueca aumentaba mas y mas mientras se torturaba con aquella pregunta, como si alguna vez la hubiera escuchado miles de veces hasta que recordo.

"Papa, dejame ser libre - Respondio peinando sus rojos cabellos - Amo la libertad, luche mucho por ella al cabo de mi vida. Vivi encerrada en un mundo lleno de peligros y tristezas. Papa, no, no llores. La libertad consiste en eso. Puedo irme, pero siempre volvere. Nunca encontrare a otro padre igual a ti. ¡Mi corazon siempre te pertenecera! Asi como tu corazon de tarado le pertenece a Asmodeo y el suyo... A ti. Solo tienes que mirarlo por todos sus lados y quedarte con los buenos. Te amo papa"

A-angie... - Pronuncio el nombre de su hija, a la par que se levantaba con sus ojos inundados en lagrimas. Era un tarado al fin y al cabo, no podia reaccionar bien en ciertos sentidos. Camino, siguiendo el rastro de Asmodeo, pensando, torturandose a cada rato por lo estupido que habia sido. Le prometio estar a su lado, por que ambos eran seres que siempre estaban solos en un mundo donde nadie los queria por alguna razon. Asmodeo se acostaba con cualquiera y Nigel era un borracho muy vago. Sus pasos empezaron a acelerarse, siguiendo el rastro hasta que dio con el menor.

Alli estaba... Arrullado, acomodado como si fuera un hombre a quien le acababan de quebrar todos sus huesos. El interior de Nigel empezo a cargar con su terrible culpa, sus palabras y sus hechos. Sus labios temblaban de terror y panico. Sin decir nada, se arrodillo frente a este y lo cargo en sus brazos, quedandose sentado alli acunandolo tratando de sanarle todo el dolor que el mismo le habia causado. Parpadeaba sin control alguno, sin poder frenar las lagrimas que caian sobre el rostro del menor. Sus temblorosos labios, con anhelo se posaron sobre la frente del peliblanco - Lo siento... L-lo siento... - Susurraba, para que ni la naturaleza escuchara aquellas palabras cargadas con dolor. Mientras mas lo abrazaba y mas se sumia en una culpa, aquel lazo volvia a formarse sin que el pelirojo lo notara. Su dorado era brillante y la cuerda era gruesa por toda su longitud, como si nunca hubiera pasado nada entre ellos dos. Pero entonces, si Asmodeo seguia acostandose con cualquiera ¿Por que el lazo volvio a unirse?

La ceguera de Nigel era increible. Este mismo, no se dio cuenta de que estaba debilitando la cuerda, con su desconfianza depositando el amor solo en acciones lujuriosas, por eso mismo la cuerda perdia fuerza. Asmodeo siempre lo quiso y no se basaba en esas cosas el cual su cuerpo se alimentaba de esto. Por esa razon, Nigel volvio a buscarlo, para reparar su propio error.

"La libertad es correr los riesgos que yo decida correr, siempre y cuando esté dispuesto a afrontar por mi mismo los costos de dicho riesgo."
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Asmodeo

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Sáb Mar 01, 2014 2:06 am

Sus sueños estuvieron plagados de pesadillas. Recuerdos del pasado, donde revivía una y otra vez ese mismo sentimiento de abandono, escuchaba esas mismas palabras y cada una de ellas, en sus sueños, resquebrajaban partes de él mismo, doblegando su voluntad e incluso los pensamientos y la visión que el tenía sobre sí.

Cuando alguien, o muchas personas te dicen que eres de una forma, en algún momento te lo crees y comienzas a pensar que realmente eres así, despues de todo, tantas personas no pueden estar equivocadas. Así que en su sueño se vio a sí mismo como un monstruo de aspecto repulsivo, egoísta y más fácil que una puta.

Él no quería ser así, toda su vida peleó para ser mejor que eso, pero estaba en su naturaleza ser lascivo, insitante, sugerente e inconcientemente atractivo y aunque quisiera, no podría cambiarlo, el es la escencia más pura de la lujuria, le gustara o no... y, ¿Qué demonios? ¿Por qué tendría que ser malo eso? Nadie se quejaba de la naturaleza de gula, o de avaricia...¿Por que él tendría que repudiarse a sí mismo? ¡Si el sexo es lo mejor que hay! Pocas cosas en el mundo son más placenteras.

"Tengo uno de los mejores dones". Pensó el mismo dentro de su sueño "¿Por qué tengo que sufir por amor?...¿quién lo necesita?". Entonces, la imagen de aquel monstruo en sus pesadillas comenzó a cambiar de nuevo hasta ser el de nuevo, pero algo había cambiado, se veía igual, pero algo tenía diferente. Y es que los demonios viejos tienen una capacidad sorprendente para enterrar memorias y sentimientos. Solo así pueden soportar el peso de tantos y tantos años vagando por el mundo, amando y viendo morir a todos los que una vez amaron, si es que son mortales. En ésta ocación, él utilizaría una de esas técnicas de "borrado" que le haría devolver algo de su integridad emocional.
Juntó todos los sentimientos hacia Nigel, manteniendo solo unos cuantos recuerdos, los que no estaban firmemente ligados a él de manera amorosa y sepultó dentro de sí el resto. Todos aquellos recuerdos de cuando fueron pareja se fueron y junto con ellos, también sus sentimientos.

De repente, se sintió calmado, ya no sentía dolor. En realidad ya no sentía nada, hasta que unos brazos fuertes le rodearon levantándolo del suelo donde estaba descansando, terminando de despertarlo de golpe.
Al abrir los ojos y ver al demonio ahí llorando, arrodillado acunandolo como si fuera el tesoro más grande se sorprendió, pero no sintió más nada. Su pequeño truco había funcionado a la perfección, sus sentimientos estaban encerrados en una caja fuerte dentro de él y no tenía la llave ni la combinación para abrirla.

Lentamente se separó de Nigel, se sentó frente a él y se acomodó algunos mechones de su cabello detrás de sus orejas, mientras agarraba su camisa, sintiéndo por alguna razón que debía cubrirse delante de él.
Se puso la camisa y se acomodó de nuevo sentándose frente a él, mirándolo con muda fascinación. Si bien, aunque los sentimeintos pasados se habían ido, la atracción que Nigel ejercía sobre él estaba aún intacta, pues eso era algo que no podía controlar...

-... Deja de llorar, los hombres de verdad no lloran, imbécil - soltó como lo habría hecho antes, hace mucho tiempo, como cuando eran solo amigos. Amadeo esperaba que Nigel adivinara por sí mismo lo que había hecho. - Te perdono, por que sé que no volverá a pasar... -miró el lazo en su muñeca que lo unía de nuevo a Nigel, pero no hizo nada por romperlo, lejos de eso, lo contempló hasta que la soga en la muñeca del demonio de la lujuria se "quemó" cambiando de color poco a poco hasta quedarse de un color negro opaco. Nigel debería saber lo que eso significaba, quería decir que había bloqueado sus sentimientos y no había forma (o no se conocía aún) de desbloquearlas de nuevo. Estaba todo perdido.
El demonio sonrió cuando levantó la vista al mayor, se acercó y limpió sus lágrimas con los pulgares - Todo estará bien ahora...
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Nigel Di Marov

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Sáb Mar 01, 2014 3:53 pm

"En un extraño tiempo, vivi junto con un viejo hombre, cuando apenas tenia 15 años. Eran tiempos duros, tenia que rebuscar el pan de todos los dias, luchar contra la seguridad, mientras que el hombre seguia vistiendo su oxidada armadura, arrullado en aquel hogar donde las paredes parecian sumirse en la destruccion.
Algo misterioso le envolvia, nunca lo vi dormir y se cuenta que este hombre, no dormia. Se alimentaba de la luna y recargaba su energia. Si bien era un demonio, tanto como yo, era demasiado extraño. Su mirada reflejaba la calma y la paz que todos buscan mas su voz, que era rasposa, pero a la vez familiar y calida. Pase unos cuantos años con este hombre.... Quizas hasta que cumpli 18, cuando mi vida fue en pasar de bar en bar, emborrachandome y peleando a muerte.
Pero este viejo hombre, me enseño cosas valiosas. Nunca supe su nombre, ni edad ni sus poderes, pero lo unico que hacia era relatarme grandes cuentos con fantasiosas moralejas.... Debo de agradecerle, si lo recuerdo ahora es por que debo de hacerlo... Aquel hombre me enseño a ser inteligente y a siempre... Confiar en mis instintos"


Mientras que el pelirojo observaba atonito al peliblanco, que por mas amado que fuera este parecia haber enterrado sus sentimientos, un recuerdo paso por su mente. Si tan solo aquel viejo hombre estuviera con el, seguramente Nigel sabria que hacer. La unica pista que tenia por el momento, era "Seguir el instinto" y "Nunca darse por vencido".

Pero... ¿Como iba a seguir aquellos consejos? Su mirada se dirigio a la cuerda de Asmodeo, viendo como estaba quemada. ¡Oh que imbecil sera el! O quizas era Nigel el imbecil, puesto a que fue su error y esta es la recompensa del karma mas oscuro. Su mirada iba de aqui para alla, como si estuviera perdido... O loco, puesto a que escuchaba una voz que le decia o daba opciones de que hacer.

- Y si lo agarras de los tobillos y lo estampas contra un arbol? Como los viejos tiempos...
- No... - Nigel nego con voz alta, hablando solo enrealidad... O quizas con Belphegor.
- Y si... Le golpeas la cabeza contra una roca?
- Estas loco... No...
- Le das un caramelo?
- Joder, no.
- Lo desnudas con tu vista?
- Que?
- Lo violas?
- Tarado.... Espera!

Los ojos de Nigel se abrieron de par en par y observaron de nuevo aquella soga. Un extremo estaba oscuro y el otro dorado... Pero habia algo mas que habia pasado de largo, la soga no se rompio sino que... Seguia unida. Aquello, desperto la unica chispa de esperanza que Nigel tanto buscaba... Solo tenia que saber como volver ambos extremos dorados y quizas, llevaria mucho tiempo.

- Tiempo... - Dijo en voz baja -
- Hmm... ¿Empezar de nuevo?
- Si - Nigel sonrio suavemente, burlon quizas y se puso en pie, sacudiendo las hojas de toda su armadura.

Con lentitud se retiro de sus guantes, limpiando mejor sus ojos, preparandose para algo. Su lanza, que estaba clavada en el suelo empezo a desaparecer junto con aquella armadura roja, dejando que de a poco se muestre un Nigel mas humano. Su cabello corto y rojo, la chaqueta tipica de cuero, franela oscura, pantalones jeans oscuros mas sus botas militares de caza lo hacian un completo humano y mas, por que su estatura de dos metros bajo al metro noventa. Aun seguia siendo un hombre musculoso, cosa por la cual llamaba la atencion a varios humanos... Y de forma provocativa. Se despeino un poco y miro por fin al menor - Hey, no tienes que dormir asi pedazo de bestia - Contesto con plena burla - Cerca de aqui hay un pueblo, alquilaremos una habitacion y dormiras alli te guste o no... Por que te has topado conmigo y siempre sucede esto, ¿verdad?

Decidido (Como el mismo) tomo el bolso del menor, cargando todas las cosas dentro de este y colocandoselo en el hombro. Al ponerse en pie, le tomo de la muñeca y suavemente hizo lo mismo con este - Andando! - Se dio mediavuelta y empezo a caminar por el bosque, saliendo nuevamente en aquel prado virgen de Irlanda, pero su camino continuo. Con sus pasos pesados, de a poco se fue adentrando en una pequeña calle de tierra, donde a lo lejos se veian unas suaves luces de algun pueblo, su actual destino.

Pero... ¿Que habia sucedido? ¿Por que Nigel no se habia sumido en la desesperacion cuando Asmodeo lo enterro? El recuerdo de aquel viejo hombre junto con Belphegor era la respuesta de todo. El hombre, sabiamente le habia enseñado cosas muy particulares, haciendo que el pelirojo siguiera siempre sus instintos y el "Nunca darse por vencido". Pero mas aun, era la astucia que tenia este ser. Nigel, no era un cualquier tarado, quizas lo aparentaba... Pero el maldito era demasiado inteligente. Astucia y paciencia en ciertos casos eran su mejor cancion por decir asi, por que si a este demonio lo colocas para jugar poker, seguramente te ganaria. Ajedrez, te ganaria. Damas, te ganaria. Ruleta, te ganaria. La locura de Nigel podia rozar la demencia, pero no su inteligencia y esto lo derivo a "Empezar de nuevo". Ahora, era solo un amigo con Asmodeo, volvio al pasado exactamente al mismo lugar, pero en su interior, juro tener paciencia, por que sabia que nada era imposible y sentimientos enterrados, significaba en volver a escarbar la tierra, raices y piedras que le impedian llegar. Sonaba cursi, pero asi lo haria. Mientras caminaba miraba por sobre su hombro a Asmodeo, sonriendose burlon "De nuevo empieza este juego" Penso el demonio.

Cuando llegaron al pueblo, todo estaba calmo. Solo habia un lugar abierto: Una pequeña posada de madera. Adentro se escuchaban las risas de los pueblerinos que iban a beber alli, mientras que el pequeño segundo piso formaba tres habitaciones con lechos suficientes para un dulce dormir. Nigel, sin dudarlo se adentro en aquel lugar.

En el medio habia una pequeña hoguera, en donde estaban varios hombres con sus vasos de cervezas llenos, cantando dejando que las bellas mujeres jovenes bailen. Nigel sonrio, puesto a que todos le saludaron - Good Night - Respondio suave, en aquel idioma irlandes. Sin mas se acerco a la mujer que estaba lavando los vasos tras una barra - Tá sé seomra ar feadh dhá? - Pregunto si habia una habitacion para dos. La mujer miro dudoso tanto a el como a Asmodeo, respondiendo que no era un motel. Nigel solto una suave risa - Tá sé mo dheartháir - Dijo sencillamente que Asmodeo era su hermano y la mujer se avergonzó, pidiendo disculpas. Sin mas pago con su dinero y tomo las llaves, haciendo señas al peliblanco que le siguiera.

Subio las escaleras de madera, llegando hasta un pasillo algo estrecho para su gusto... O quizas por su gran cuerpo, que casi llegaba a ocuparlo entero. Camino hasta la ultima habitacion y la abrio, sonriendo al ver dos camas separadas, grandes y comodas junto con suaves luces y pequeñas decoraciones. Sobre estas habia toallones con sus respectivos jabones y enjuagues. Sin mas, el pelirojo se adentro, eligio la que estaba lejos de la ventana y se retiro de su chaqueta y el bolso del contrario - Duermete o bañate. ¡Apestas a agua de claro! Cuando lo hagas me metere yo - Cerro sus ojos y se recosto en su cama, con un pie sobre el suelo, esperando a que el menor haga lo que le pidio.
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Asmodeo

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Jue Mar 20, 2014 1:47 am

Hijo de puta. Le había arrastrado hasta aquel lugar, cuando por primera vez se sentía de alguna manera cómodo rodeado de naturaleza. Pero ya no había nada que hacer, ahora estaba dentro de la habitación de aquella posada y todo había pasado tan rápido que apenas le dio tiempo de reaccionar para decirle a Nigel que el dormiría afuera, lejos de él en lo más posible, pues era eso lo que el quería en esos momentos. En su lugar ahora estaba en esa habitación, a solas con el demonio. Paseó su mirada por la cama y la rústica habitación donde se encontraban. A pesar de la tecnología de la época y los avances en modas, ese lugar permanecía como perdido en una época antigua de la humanidad que Asmodeo recordaba bien. Había sido aquella su época favorita, cuando los humanos tenían que caminar horas para llegar a algún lugar y se hablaban frente a frente, no con los teléfonos celulares que actualmente habían.

Como demonio de la lujuria, la tecnología le había caído bien, puesto que el porno en internet hacía más fácil su trabajo. Ya no tenía que acostarse con todo el mundo para absorver energías, ni hacía falta porseer cuerpos, ahora si quería, podía alimentarse a larga distancia de la lujuria que emanaba de aquellos sitios por las personas que las veían. Así de simple, pero claramente el prefería el viejo mundo, lo fácil no siempre era lo mejor.

Caminó un poco al rededor recorriendo la pequeña habitación, tocando con las manos la vieja madera de los muebles, una pequeña mesita de noche en un rincón, unas sillas a sus lados, la cama grande y mullida donde el pelirojo se encontraba en esos momentos, un armario tan grande que apenas cabía en aquella habitación. Se preguntaba cómo habrían hecho para meterlo dentro justo en el momento en el que escuchó la orden de Nigel. Sí, había osado ordenarle a el.

-¿Qué has dicho? - Asmodeo posó su mirada en él, carente de sentimientos excepto el de la indignación. - No me meteré a bañar, me importa un pito si a tí no te gusta mi olor. Al menos yo no huelo a macho sudado sin bañarse durante meses. El que debería meterse eres tú - su mirada, a pesar de ser fría escondía un deje leve de diversión, sus labios se curvaron en una sonrisa. Cuando el demonio albino sonreía, su rostro lucía mucho más joven, aún cuando el cuerpo era efectivamente, de un muchacho con no más de 20 años, eran sus ojos los que siempre delataban la edad que tenía su alma. Excepto cuando sonreía. Entonces su rostro se iluminaba con un brillo infantil y travieso, encantador.

A pesar de lo que había dicho, cuando le dió la espalda a Nigel de manera discreta olió sus ropas y sus cabellos. Realmente si olía a agua de claro, pero no era un olor desagradable, ya que se mezclaba con su propio olor natural de su piel y lo convertía en un aroma agradable, dulce y también algo salvaje, adictivo para cualquiera, excepto el por supuesto, ya que era inmune a sus propios encantos.

De igual manera, sin voltear a verlo se quitó la camisa negra que traía sin ningún pudor, dejándola sobre una de las sillas de madera y con la misma calma, como si no hubiese nadie más en aquella habitación se quitó el pantalón ajustado de mezclilla, junto con los boxers, quedando completamente desnudo en todo su esplendor delante de Nigel, que se encontraba a sus espaldas en completo silencio. Asmodeo imaginó la cara de Nigel en ese momento y sin voltear, sonrió para sus adentros. Si bien su amigo no era la primera vez que lo veía desnudo, si lo era con aquel cuerpo. Pudo sentir la pesada mirada de Nigel sobre él en ese mismo instante, recorriéndolo de arriba abajo, pasando por sus tobillos, sus pantorrillas, sus muslos y sus glúteos, subiendo por su espalda... era una mirada penetrante y que casi quemaba que causó un leve estremecimiento en Amadeo, que sintió como los vellos de su nuca se erizaban y se apresuró a ponerse la ropa de pijama que traía en su mochila de viaje pero en el presiso momento en el que agarraba la mochila le pareció escuchar el pesaod cuerpo de Nigel ponerse de pie. "Fuck..." fue lo único que pudo pasar por su mente del demonio, que a toda prisa buscaba en su mochila la maldita pijama que no se dignaba en aparecer. A no ser...que la hubiera olvidado.
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Nigel Di Marov

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Miér Mar 26, 2014 11:03 pm

¿Por que le habia contstado de una manera tan hostil? Asi lo habia sentido Nigel, que en aquellos momentos, estaba recostado en la cama, con un pie sobre el suelo y su antebrazo derecho sobre sus ojos. De sus labios broto un suspiro... Suspiro de la mas pura paciencia, el suspiro de alguien que lidiaba con muchas cosas al dia y aun asi, se armaba en su cerebro la seccion de "Ten paciencia". En efecto, este lugar o seccion estaba destinado para muchas personas. Varias veces dejo que la paciencia no recayera en ese lugar y se escapaba mediante acciones y no palabras. Comprendia una serie de agravantes hacia varias personas que simplemente, salian destrozadas al dejar que los fuertes puños de este hombre, aterrizaran sin piedad sobre el individuo... Una y otra vez.

Pero por el momento, esta accion no la volveria a repetir, menos con Asmodeo. Su contestacion que al parecer, fue hostil, la resguardo en su seccion extraña y se mantuvo en un extraño silencio. Pensaba a medida que escuchaba los pasos del menor por toda la habitacion, en donde cada uno daba con un suave rechinar de la madera añeja. Pero en un momento, sintio que aquel antebrazo que cubria sus rojos ojos, debia de ser retirado para observar algo. Cuando lo hizo, se encontro con aquella sonrisa del menor. Si bien su cuerpo habia cambiado, aquel gesto seguia permaneciendo intacto. ¡Cuanta juventud le daba! Por su parte, cuando sonreia solo parecia alguien que decaia en la demencia cada vez mas, aun que tenia sus sonrisas "Sinceras" y sonrisas "Mentirosas". - Yo me baño bastante seguido - Murmuro aun mirando aquella faceta, sin expresion alguna hasta que este, se dio la vuelta.

Alli, Nigel empezo una gran disputa dentro de su mente. Frente a el tenia a su ex-pareja y ademas, estaba desnudo. Este demonio era facil de provocarlo y podia ser un leon hambriento cuando sucedia estas cosas. Y que mejor que Asmodeo lo sepa. Siempre constaba de pocas acciones para que el gran demonio de la pereza, ya estuviera sobre el, explorando su cuerpo con sus grandes manos y devorando cada particula de sus labios, la deliciosa carne de la lujuria. Sus orbes, con aquel color tan opaco y rojizo, de repente se encendieron a fuego vivo. El marfil no igualaba la belleza del demonio de la lujuria y penso, que frente a sus propios ojos tenia una bella obra de arte que necesitaba urgentemente, alguna clase de dueño o artista para remodificarlo a cicatrices, mordidas y marcas completamente posesivas. Un lienzo en blanco, servido en la mesa de un pobre artista a su merced.

Aun asi, Nigel se contuvo a hacerlo. Ahora, ambos pies se posaron sobre la madera y lentamente, se puso en pie. Cada hueso trono al hacerlo mientras no despegaba la vista del demonio. Su chaqueta, aquella de color bordo oscuro y de un pesado cuero, se poso sobre el lecho. Lentamente, se retiro de la franela negra, mostrando su completa musculatura y como el mismo, ya era un extraño lienzo. Las cicatrices surcaban su torso, espalda y vientre en todas las direcciones. Algunas, resaltaban mas que otras y eso concebia a que su cuerpo, fuera un lienzo con muchas historias por contar. Pero le resto importancia, Nigel simplemente se acerco a la misma lujuria y dejo que su franela, se colocara en sus manos.

- Seguro que no estabas previsto a que esto pasaria - Dijo mientras le miraba a los ojos, tratando de no mirar mas alla de lo que debia  - Usala, si es que soportas el olor a "sudor". Me tomare un baño mientras - Estaba bien claro que la franela negra y enorme de Nigel, carecia de un olor repugnante. Era su olor. Aquel extraño perfume, de un ser masculino lleno de hombria. Si no se lo conocia, a simple vista Nigel era realmente atractivo. En el mundo de la tierra al parecer carecia de hombres como el: Su rostro tosco pero varonil y aquel enorme cuerpo lo delataban. Y el perfume... Ni hablar. Era una atraccion viviente para cualquier mujer y por que no, ante cualquier hombre de incierta sexualidad.

Miro por un rato mas al menor y decidio, sonreirle de manera sincera y retirarse hacia el baño. Alli, dejo la puerta entreabierta y observo de reojo aquella pequeña habitacion.

De manera sorprendente, tenia una bañera con una ducha, un dos por uno por asi decir. El inodoro estaba impecable y el lavamanos comprendia de un marmol blanco y reluciente, con una pequeña gabeta bajo suyo. El espejo no era grande, pero uno podia verse tranquilamente parte del torso y su cabeza. Nigel alli se observo por un rato. Sobo sus mejillas, se despeino de aquel cabello rojo y corto que tenia en su forma humana y sin reparo, abrio el grifo de agua caliente para llenar la tina. Espero y espero mientras se desvestia, mostrando su cuerpo de manera completa, por fin la obra de arte de el mismo: El lienzo de las cicatrices. Sin mas, cerro de nuevo el grifo al ver el agua que ya podia cubrirle y sin mas, se introdujo en esta. Como era alguien grande, sus piernas estaban flexionadas, por lo cual sus rodillas no estaban bajo el agua. La espuma que alli se habia producido mediante un liquido extraño, cubria sutilmente su cuerpo, dejando que su torso se viera, las rodillas y brazos, donde sus codos estaban apoyados sobre el borde de la tina. Prosiguio por mojarse el rostro y el cabello y sin mas, alli descanso disfrutando el silencio de la noche o de la habitacion algunos minutos.
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Asmodeo

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Vie Abr 11, 2014 12:32 am

Se quedó inmóvil por unos momentos sin saber qué hacer exactamente a continuación. La camisa de nigel le quedaba sobre las rodillas, cubriéndolo lo necesario y un poco más. Era extraño pero con aquel sencillo gesto se sintió protegido, seguro y amado. La sonrisa que había visto luego en el rostro de Nigel hizo que sus mejillas se tiñeran de un adorable color carmín que contrastaba de forma encantadora con su pálida piel de marmol, lisa y sin ninguna imperfección. Asmodeo era la viva imagen de la juventud y la belleza, aunque era una belleza fría, como si su rostro hubiera sido tallado en piedra.

Se acomodó en la cama cuando no encontró otro lugar ni opción, resignandose a pasar la noche allí aunque sintiéndose ligeramente incómodo por la presencia de una sola cama, aunque era grande, le ponía nervioso el hecho de pasar la noche al lado del cuerpo de Nigel, sentir su peso y su calor... de solo pensarlo hacía que los vellos de su nuca se erizaran.

Rodeó la cama y se sentó de espaldas a el, en la orilla, tratando de ignorar que detrás de esa puerta entreabierta estaba el desnudo y mojado...trató de no pensar en las gotas de agua que seguro caían por su cabello muriendo en sus hombros y descendiendo lentamente por su pecho y.... mierda, no estaba funcionando.
Intentó despejar la mente y se dispuso a examinar la habitación de la posada. Abrió todos los cajones. Dentro de uno encontró unos jabones, shampoo y toallas que el imbecil de Nigel había olvidado llevar.
Por unos momentos consideró llevárselos, pero luego en su mente se posaron de nuevo esas imágenes eróticas de él desnudo y entonces desechó la idea y cerró el cajón casi de golpe, frunciendo los labios hasta hacerlos una fina línea en su rostro, delicada y pálida por la fuerza con la que presionaba.

En uno de los cajones había encontrado un viejo libro. Al fín. Lo abrió y miró dentro, escrito con grandes letras negras sobre una página amarillenta por los años habían escritas dos palabras que conformaban el título de una obra que Asmodeo conocía bien, de un italiano muy influyente en la literatura. Boccaccio. La obra era el Decamerón. Se acostó en la cama boca abajo y comenzó a leer el libro, hasta que el sueño comenzó a vencerle.

Se quedó dormido plácidamente, sin darse cuenta, con la cabeza apoyada sobre el libro. Soñó con épocas pasadas, besos ardientes, diferentes cuerpos, diferente calor, diferentes aromas, diferentes presencias... y al final, sentía la familiar presencia de Nigel rodeándole con sus brazos. Era tan real, que suspiró en sueños susurrando su nombre, casi deseando que no fuera solo un sueño.
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Nigel Di Marov

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MensajeTema: Re: Cuerda Floja (Libre)   Miér Abr 16, 2014 8:23 pm

Ya habia pasado mas de media hora cuando desperto en la bañera. Se habia quedado dormido o simplemente, dormitaba por un buen momento. En aquellos momentos, Nigel recordo a su difunta esposa. Soño con ella, soño como, cuando y donde habia conocido. Su nombre era Shelia, un bello angel, rubia de un caracter fuerte e indomable quien se enamoro perdidamente de un torpe demonio. Fue tanto su amor, que recordo como ella habia dado la noticia de que iria a tener una futura hija. Por decision propia del padre, la niña se llamaria "Angie" y la criaran con todo el amor prohibido que un angel y un demonio les puede dar. Pero cosas pasaron, futuros inciertos y crueldad propia de un futuro reino, desataron una serie de cadenas tortuosas: Separaciones, secretos, ocultamientos y llegando a un tragico final: Muerte de su esposa. El tan solo sordido golpe de un cajon, logro despertarle de manera tal, que parecia estar en un terrorifico panico. Nigel sufria. Sufria de incontables memorias e inmortales noches por las cuales, ni el mismo podia recordar, pero nunca decia nada. Sus memorias se iban, solo cuando estaba cerca del demonio de la lujuria, alli se esfumaban y empiezaba la cuenta de su vida desde cero. Siempre, era desde cero...

Lentamente, tomo un poco del jabon cercano que tenia por alli y lavo su gran cuerpo entre suaves refregadas. Lentamente, tomo un poco de shampoo y a regañadientes lavo su corto cabello rojo. Nada mas ni nada menos. Las cosas cosmeticas estaban alli y de respuesto habia en un cajon, por eso nunca llevaba nada. Lentamente, se levanto de alli y seco su cuerpo, abriendo su mochila de cuero para sacar su ropa interior limpia y colocarsela. Se sentia mas joven, mas rejuvenecido, el agua lo ponia de buen humor y tambien soñoliento en parte, pero no importaba mientras le aportara buenas vibras a su cuerpo.

Cuando salio de alli, se encontro con una imagen que siempre solia tener cerca suyo: Asmodeo, en una cama (Siempre era la suya) y leyendo un libro, esperandolo para dormir. Muchas veces el demonio de la lujuria se dormia antes que nada y lo encontraba tal cual lo estaba viendo. Se sonrio con gracia, no por ternura o cariño del momento, o quizas si. Sino que, Asmodeo tenia levantada la camisa de el mismo hasta por el vientre, dejando en vista sus boxers y sus bien formados gluteos. Realmente, el demonio de la pereza tuvo que luchar para abarlanzarse contra su compañero. Pero era tal el efecto del agua, que lo relajo hasta el punto en que respetaria aquello.

Con seguridad y lentitud, se acerco y le volvio a comodar la camisa, sin querer acariciar mucho cada piel desnuda y lentamente lo cubrio con la sabana. A continuacion, el mismo se recosto a su lado y lo observo por un rato. Era comun en el observarlo dormir y no decir nada, escucharlo murmurar y algunas veces, hablarle viendo como le respondia entre sueños, riendose. Pero cuando Asmodeo pronuncio su nombre, como siempre solia hacerlo, apago la luz de su mesa de noche, dejando todo a oscuras. Sus grandes brazos le rodearon suavemente y lo apreto con suavidad contra su torso, acariciando sus hebras blancas y suaves, sintiendo su aroma - Estoy aqui... - Susurro suave contra su oido, dejando que sus ojos cesaran de a poco - No me ire... - Dijo antes de que su boca se dejara entreabierta, empezando a respirar profundamente y a soñar, pero esta vez, soño con otra familia que no estaba seguro si el niño, era su hijo.
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