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 Counting Stars (Priv/Nikolav)

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Ulisse

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Localización : -Frunciendo sus labios-
Mensajes : 10

MensajeTema: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Sáb Mar 01, 2014 11:04 pm

El tiempo pasaba tan rápido en aquel frió y oscuro lugar, creyendo lo que no quería y reunido de "Familiares" que no consideraba míos ni de sangre...Mi cuerpo adaptaba aquella forma que pensé que nunca amaría...Amaba a lo que realmente me parecía en vano pero había un recuerdo..Difuso y oscuro dentro de mi propio ser que me impulsaba a seguir adelante y sonreír cuando mas lastimado me encontraba. Logre comprender por que todos en aquel lugar me decían malas palabras hacia mis ojos tan multiformes, burlas, halagos una que otra vez...Golpes en los bares mas cercanos al hogar de Umar...Mi vida apestaba incluso antes de nacer, recordar todo el pasado con mis padres hasta llegar a un punto en el que me sentía reconfortado entre sus brazos y se lograba desvanecer con los llantos de mi padre y las palabras de aquel demonio.

¿La razón de todas estas palabras y pensamientos? Pues...He estado bebiendo desde hace ya bastantes horas en este lago, jugando con mis dedos en el agua dibujando formas en el agua dejándolas fluir en ondas tan hermosas que me hacían recordar cada día en familia que logre tener. ¿Miedo? No para nada, si les soy completamente sincero el miedo que había logrado tener lo perdí todo este tiempo junto a gran parte de mi vida en aquella pocilga a la que me enviaron, no agradezco nada...Esta formación, ni esta maldita vida que me han entregado. El olor a ancianos, los gruñidos a cada amanecer, cada pregunta y cada golpe que recibía ante mala palabra que decía.

Fue uno...Recuerdo claramente su claridad, lo hermoso y brillante de sus alas y espadas resplandeciente en fuego que se presento ante mi como nunca antes lo había hecho con nadie, mi mente se bloqueo ante tanta claridad y pureza aunque el no deseara en lo mas mínimo herirme. "Al ver tus ojos...Puedo ver toda la galaxia dibujada en ellos, tu color y tus facciones son lo que mas podrían llegar a salvarte en un aprieto si no desperdicias tu tiempo aun mas" Palabras blandas ante una persona que solo llevaba vendas en todo su ser, alguien sucio y oscuro como mi yo menor no necesitaba de sus atenciones en lo mas mínimo y mucho menos sus halagos.

Una armadura a cambio de volver a llenarme de sentimientos agraciados, pero incluso para aquel niño iluso que solo temblaba del miedo y protegía con todo su cuerpo aquel dije a su cuello era prácticamente imposible negarse ante aquellas palabras. No podía confiar en nadie, no hablar con nadie...No tener contacto con nadie...Todo era un eco, un circulo vicioso que me inundaba de tinieblas cada vez mas mi corazón como si tan solo fuera un florero recusable para cualquiera...Un jarrón sin terminar a falta de artistas. Fue allí cuando sin decir nada tomo de mi cuerpo con facilidad increíble y me acuno entre sus brazos hablando de mis padres, de mis abuelos y de aquel chico...Uriel es mi nombre era lo que salio de sus labios mientras veía la marca en mi brazo que formaba una especie de sol parecida a la que el llevaba en su armadura.

De nada servia ya que me resistiera a sus cuidados, me sanaba y llenaba de dulces palabras que jamas escuche en aquel lugar que pudiera creer...Nayira...Aquella mujer que pretendía ser una especie de abuela era lo mas semejante a el en esos momentos, solo que no sentía que pudiera ser falso ni ocultarme hábilmente como siempre solía hacer con los demás prefiriendo llorar...Llorar hasta que mis ojos dolieran y ya no pudiera estar gimoteando mas por causa de mi ser afónico. "Falta solo 4 horas para que salgas de este lugar y olvides todo lo que te tormenta afuera Ulisse, considera esto como la palabra del señor...Incluso cuando no me suelas ver como Uriel" Oh si...3...2...1...Y no escuchaba las malditas palabras de nadie mientras recogía mis cosas y me iba veloz de ese infierno a un pequeño hogar abandonado al lado de un gran lago.

Nada de peligros, solo palabras sinceras en mi soledad era lo que invadía aquel momento mientras tomaba cada grano de arena y lo confundía cada vez mas en la arena. Incluso las piedras no son iguales, las personas se olvidan fácilmente de todos y se cierran a un posible final cuando ya saben que nada tiene opción para todo. Fueron pocos los días que me tomo realmente en volver a reconstruir aquel lugar y volverlo algo acogedor para mi persona, un baño con dos habitaciones grandes...Un gran comedor incluido en la cocina y claro...Una sala de estar que solía compartir con una cría de oso pardo que consiguió en el bosque tras haber sido abandonada por su madre, por lo que se podría decir que aquel vicio de tener animales en mi hogar desde menor era común hasta que me volviera adulto.

¿Pero podría ser yo alguien perfecto para su crianza? Mi mentalidad se centra en una cría ahora que solo tiene meses de vida y por ahora duerme maravillosamente sobre mi cama entre suaves respingo por los truenos de la tormenta que acarreaba lugar desde tierras lejanas y se acercaba con sus estruendosos truenos que le hacían sonreír...¿Desde hace cuanto no jugaba con ellos y levantaba sus manos hacia el suelo gris en este caso para llorar y dejar que sus lagrimas se fueran? Hoy era el momento preciso para aquello, quite mi casco y recosté en el suelo dejando ver su cabello ondulado y despeinado entre las lagrimas que ya comenzaban a bajar alegrándose de que no quedarse mucho atrás gracias a la lluvia que resonaba ya contra mi armadura.

"Te enfermaras Ulisse" Oí como un efecto inmediato sobre mi persona como si mis padres llamaran a que me adentrara ya en el hogar...Aquellas voces y caricias que no llegaban nunca a sobrar cuando me mojaba, sus manos acariciando mis mejillas. Todos aquellos recuerdos que lograban lastimarme se iban entre la lluvia y mis propias lagrimas, levantándome ya al sentir la armadura inundada por completo para comenzar a suspirar pesado...Cansado de que cada día que intentara recordar sus frases su cuerpo le bloqueara y pidiera a gritos que no se concentrara en sentimientos vanos que le lastimarían aun mas de lo que se encontraba.

-Aun quedan esperanzas luego de la lluvia. Musite en una burla completa al irme despojando de la armadura a cada paso que daba y jadeaba ya cansado por lo pesadas que se volvían mis pisadas...Abrí la puerta del hogar y espere sin mas a que todo pasara, apresurándome para ir a la tina con agua caliente entre sonrisas ladinas a causa de mi torpeza queriendo no enfermar aquel día para volver de forma masoquista a su trabajo al día siguiente. Pasee el jabón por mi cuerpo, el shampo por mi cabellera junto a suaves masajes mientras me sumergía desesperado sin ningún motivo dentro del agua, dejando salir leves hilos eléctricos que robaban sonrisas de mis labios simulando la misma tormenta de afuera.

Lo olvide...Lo había olvidado por completo, mi noción del tiempo me abandono y fue ya a la hora que logre reacciones sin ningún tipo de cuerpo seco y deshidratado por el agua, mi piel seguía intacta pero incluso al mirarme en el espejo...Veía un gris en mis ojos...Un gris seco como si fuera un cadáver lo que hubiera salido del agua. Pero cuando comenzaba a vestirme y creer que todo podía ir mucho mejor, sentí un arma detonarse y mi pequeño oso meterse aun mas entre las sabanas, saliendo presuroso entre tanta oscuridad dejando que mi pánico no me controlara y dejara ir.

Podía oler la humedad del tiempo y la incomodidad de los animales al oler la pólvora en el aire viendo a un padre ciervo protegiendo a sus crías, aun tenia posibilidades...Si algo había aprendido en todos esos días de tortura allá abajo era en tener fe y rezar como la extraña y curiosa raza que había creado Adonai..."Potestades" por lo que le arribe presuroso con la ayuda de otros animales a la puerta de mi hogar y comencé a buscar entre movimientos falsos y desesperados mis medicinas, tomando primero las pinzas y un pequeño estuche medico que había logrado comprar con el dinero enviado de sus padres.

Esta vez respire profundo, comencé a llenar de caricias y cuando supe que estaba listo saque todo el metal adentro de su cuerpo, preparando la aguja...Parando el sangrado...Pidiendo que todo pasara rápido incluso con mi rostro sin llegar a inmutarse en hacer alguna mueca de disgusto...Mis cabellos solo se movían de lado a lado ofuscados como si el viento les moviera intentando ayudar, volví ahora a coser toda la piel separada de su cuerpo con sumo cuidado y anestesia natural de hierbas que no solía funcionar tanto como la clínica, movía mis manos lo mas veloz que podía hasta que al culminar lo arrime hacia la sala del hogar y deje reposar allí con la hermosa dama y sus crías mientras yo lavaba mis manos y volvía a sentar en el lago a contemplar esta vez las estrellas, llevando ambas manos sobre mis ojos. -Puedo verla...La galaxia de la que hablabas. Susurre contra mi propia piel, dejando que mis ojos se abrieran de forma lenta y mi cuerpo cayera pesado contra la arena escuchando el seco sonido de este caer...No había nada que temer, ella siempre estaría allí...en mis ojos incluso cuando yo no lo supiera ahora.
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Nikolav Montenegro

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Localización : Noruega
Humor : - Frunciendo su ceño -
Mensajes : 9

MensajeTema: Re: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Mar Mar 18, 2014 4:02 pm

- Señor Mors, este es mi proyecto, el mismo que llevare acabo en tierra... - Asi, empezo el rajani de una enseñanza extraña a relatar ciertos puntos, caracteristicas, propositos y planes de un proyecto religioso con doble faceta o doble moneda. Fue asi, que en aquel año lograria "Egresarse" de Taraji como uno de los mejores hombres que haya tenido jamas este hombre.

Mientras extendia sus papeles frente aquella mesa de madera oscura y su habla era ininterrumpida, Nikolav Montenegro empezo a recordar con nostalgia antes de perder su nombre. Recordar su niñez, el pasado, las amistades familia y conocidos era algo que lo reconfortaba solo hasta cierto punto.

¿Con quienes tendria que ir ahora? Una gran apreciacion aparecio frente a su dios. Penso, que estudiando al maximo hasta que su cuerpo se desmayara o entrenando de la misma forma, ganaria el orgullo de todos sus pares. Tan solo a la edad de 9 años, se habia sentido un estorbo en el mundo de la tierra. Si hubiera sido por el, seguiria con sus padres por que estos era la enseñanza que mas amaba. La paciencia de parte de su "Madre" por sobre todas las cosas (Aun que este fuera alguien explosivo) y la capacidad de proteger a quien ama de parte de su padre, era lo que le hacia seguir como un hombre. Diez años tuvieron que pasar para lograr ese alcance, pero fuera de sus pares. Extrañaba a sus tios y hasta habia aprendido a comprender y ser paciente con Abalam y tambien con Romanov, contando de paso a sus locos abuelos. El, era y seguia siendo el centro de una familia un tanto extraña la "paz". Su cuerpo desprendia a cada segundo una calma exquisita y su voz, era grave y familiar lo suficiente como para enamorarte de tan solo este hombre.

Pero habia algo mas de por medio. Diez años en Taraji, unas tierras oscuras y deserticas, lleno de gris y silencio le era perturbador. El niño feliz que habia entrado alli, se convirtio en un hombre que si bien era feliz, dejo de mostrarlo con expresiones. Aquel ceño fruncido, la carencia de risas o sonrisas era sumamente extraño e intimidante, pero descubrio que no carecia. "Regalar sonrisas no es cosa de todos los dias." Penso para si mismo mientras pasaba de hoja. Sonreir solo lo hacia cuando su dios hablaba, cuando los correspondientes familiares lo abrazaban y por algo mas... Ese algo "Mas" lo perturbo por un momento. ¿Que era? ¿Un recuerdo? Habia alguien mas de por medio que necesitaba de el y viceversa. No era familiar, estaba seguro, era alguien, un amigo como solia decir desde pequeño y se silencio por unos segundos, como pensando en su proyecto aun que realmente lo hacia en torno a sus recuerdos. Mientras observaba los papeles, algo brillo suavemente en su torso y lo sostuvo. Un collar, un dije que tenia en sus adentros una pequeña y eterna tormenta bailaba en son a sus movimientos. "Ah, si, mi principal objetivo" Penso en aquel momento, mientras sonreia de lado y su dios le obsevaba. Quien mas que este para saber lo que ocurria en la mente de rubio, delatandose con una sonrisa un tanto burlona.

Al terminar de explicar, Mors acepto aquel extraño proyecto no llevo dias, semanas o meses, sino años, años de esfuerzos, esperanzas y entrenamiento. Nikolav tenia 19 años, ya era un hombre hecho y derecho que se quedaria de por vida con aquella juventud. Miro a su dios por un rato y como si hubiera sido aquel niño de nueve años, lo abrazo como si nunca mas lo volveria a ver - Desaparece - Murmuro en su oido, acariciandole su cabello. En cierta parte de su crecimiento, el niño paso a ser el adulto responsable de aquel dios cuando Adonai no podia cuidarlo cuando este dormia. Lo cuido y aprecio considerándolo tambien como un familiar lejano. Sus caricias, palabras y sonrisas eran dignas del mejor premio del mundo.

Mors lo observo un tanto extraño. ¿Para que desaparecia despues de tanta enseñanza? El rubio contesto con gracia, que necesitaba tener unos grandes estudios y que le llevaria tan solo un año. No veria ni a sus padres ni tampoco avisaria que estaba en una efimera libertad. El dios, acepto sin mas aquel otro proyecto mas personal y Nikolav Montenegro, se retiro de Taraji hacia la tierra humana.

Paso todo un año en que no se supo nada mas de el. Un estudio digno y arduo le conllevo a la obtención de seis titulos terrestres. Nikolav (O Seifer para todos los humanos y no conocidos) seria considerado como una joya en bruto, una inteligencia brillante e increible con una paciencia por demas sobre natural. Pero extrañamente, el rubio no ejerceria trabajo alguno. Su proyecto religioso seguia en pie y mientras se egresaba de universidad en universidad, levantaba una pequeña capilla en Noruega, en un pueblo llamado Telemark.

El año paso, Seifer era un hombre de 20 años, apariencia extraña con unos rasgos increiblemente varoniles. Volvio a con sus familiares y entrego todos los titulos como si fueran trofeos. Aquel dia, en la noche estando en la casa de su tio Abalam junto con Romanov bebiendo cerveza, se retiro sin mas despues de una charla familiar llena de reconciliacion. Se retiro, con que tenia que culminar el dia reencontrandose con un amigo y asi lo quizo hacer.

Lo intento de recordar, era un demonio bello y sus ojos... Eran la misma galaxia y cielo. Dentro suyo sentia que algo se movia en torno a una posesion para obtener esos ojos. No para arrancarlos, sino de manera tal, que en cada mañana despierte teniendolos a su lado, observandolo sin juicio alguno. El nombre de la codiciada persona era "Ulisse" y como el, habia sido retirado para entrenamiento. Sabia de su actitud, sabia de aquel egocentrismo y egoismo que no llegaba a discutir nunca en su vida. Sabia que detras de todo ese odio que estaba generando en su interior, se iria en el mas minimo movimiento y abrir de ojos. Solo hacia falta lo que el mejor sabia: Paciencia. No lo ayudaria a encontrar aquel camino ni a decir palabra contraria en contra de su propia voz, lo dejaria hablar, usando la estregia de preguntar queriendo que use un razonamiento mas intimo y personal. Asi, siempre ganaba la razon de la voz, aun que no le importaba para nada. "Descubrirse uno mismo..." Penso sin mas, mirando el suelo.

Se habia hecho tarde para ese entonces. Habia caminado durante horas en el bosque y sus sentidos se agudizaron para guiarse. Hacia mucho tiempo que perdio el olor de aquel que penso que seguiria siendo niño. Perdio el recuerdo de su rostro o contextura, pero recordo siempre lo mas importante: La promesa, sus ojos y actitud. Si tenia el recuerdo de aquello, poco le importaba en el presente con lo que se iria a encontrar. El bosque se hacia rotundamente pesado, sus botas se aferraban fuertes a las raices del lugar un tanto humedo y su gabardina se movia al son del viento, manteniendo su mano derecha en el mango de su "Gunblade". Ahora, era nada mas que su espiritu y el bosque, escuchandolo susurrar, guiandolo, doblando, subiendo y bajando las tierras, viendo de vez en cuando su collar que relucia, hasta que oyo el ruido de unas minimas olas contra la arena de algun lugar.

Vio una luz y trago saliva, era la luz de la luna, el fin de su camino y el punto final de su enseñanza. Camino lentamente, tomandose el tiempo para cerrar cada parte de su vida hasta que salio de aquel oscuro bosque. Alli, sintio que uno de sus grandes pesos habian sido arrebatados de la mejor manera posible, dando calma y prosperidad a su cuerpo observando el inmenso lago. Una suave rafaga de viento resoplo en direccion hacia el este, guiando su vista como si la misma Gaia estuviera ayudandolo. Al girar su cabeza, vio la figura de un hombre recostado en la arena. Escucho murmuros de una voz que no reconocio por momentos. Oculto su presencia con su magia quedo algunos minutos alli, observandolo a lo lejos, sintiendo una gran pena en su interior. ¿Acaso era el demonio que estaba buscando? Por un momento no lo creyo, sentia que era un completo extraño. Al ser un hombre, con su armadura al lado no lo reconoceria y se asusto un poco. Pero de repente, sintio como aquel hombre habia estado llorando, lo delataba claramente sus mejillas por mas que hubiera terminado de sollozar hace ya unas cuantas horas. No le importo en absoluto, persona, humano o raza de jamina tenian sentimientos y debian de ser asistidas con su ayuda. Dejo salir su presencia a flote y se acerco lento y silencioso hasta aquel ser.

- ¿Señor? - Pregunto con aquella voz que era indiscutible, retiro su mano del mango de su espada dando la clara señal de no agresion y mientras mas lo podia ver de reojo, mas se daba cuenta que no era un señor, sino un joven - Lo siento... ¿Joven? - Al quedarse a su lado, miro que se cubria sus ojos y presintio que aquel ser seguiria llorando - Oiga... No llore - Murmuro con aquella paz de un hombre de familia, un hombre que podia asistir a cualquiera sin temor a nada. Sus rodillas tocaron el suelo de la arena suavemente y con su diestra, aquella mano que podia desprender llamaradas, le tomo de una de las manos que cubrian sus ojos - Todo estara bien... Hay muchas cosas por la cual ser feliz... - Lentamente, le retiro de la mano - Usted no debe de... - Y de repente, se quedo mudo.

Parpadeo un par de veces en silencio, con sus labios entreabiertos mientras que se aferraba a la mano de aquel ser de forma suave. Los ojos, eran coloridos y cambiaban de gamas increiblemente de una manera sobrenatural hasta para el mismo. El unico ser que tenia aquel par de codiciados diamantes, aquel ser donde solo el queria aquellas joyas, no era nada mas y nada menos que el demonio. Penso, penso y recordo que los años habian pasado realmente para ambos. Frente a el no habia un niño, sino un hombre cuya fortaleza era increible, pero tambien su actitud y tristeza - ...Ulisse... - Murmuro suavemente, estando sorprendido y le seguia tomando de la mano. No lo abrazo ni estrujo, no por que no queria, realmente amaria en hacerlo, pero estaba tan sorprendido, aun que su ceño estaba fruncido y tenia expresion de sorpresa, que no podia reaccionar bien, hasta que se calmara o el contrario hiciera algo para despertarle. Lo reconoceria facilmente, su collar colgaba a la vista de los dioses y su cabello, ojos celestes y la cicatriz lo delataban sin mas vueltas al tema.
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Ulisse

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Localización : -Frunciendo sus labios-
Mensajes : 10

MensajeTema: Re: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Mar Mar 18, 2014 8:11 pm

Cada minuto que pasaba allí recostado lograba realzar cada uno de mis sentidos a su máximo apogeo, las pisadas eran aun mas cercanas al igual que los cantos de los búhos avisando de una presencia cada vez mas presente y formidable...No temía que fuera un alma corrompida, tampoco uno de los padres que hubieran llegado a traer algo para mi estadía en el bosque solo me concentraba en las hojas crujir a causa de un calzado pesado...Varonil podría asegurarlo si me preguntaran, no parecía un alma que hiriera a nadie...¿Alguien puro quizá? Su aroma no era de uno de los de Adonai...Tampoco de los de Satanás por lo que supuse que era un Rajani que había venido a buscar a alguno de los animales del bosque con una vida ya caducada.

Cuando me proponía a sentarme en la arena y aferrar mis manos contra la arena en un breve impulso, sentí como una presencia me observaba escondida...No voltee y mucho menos quise formalizar una charla con la misma incluso cuando comenzó a hablarme sabiendo que había llorado. -No necesito que un Rajani me diga que hacer o no...Solo ve y haz tu trabajo ya yo he culminado el mio por hoy. Maldije al instante a mi voz por el tono tan odioso y molesto en que le hable a aquel hombre que ni siquiera llegue a preocuparme en ver su rostro incluso cuando tomaba mi mano, mis ojos seguían cambiando, imponentes sacudiéndome del agarre tan confianzudo que me tenia el otro.

Prefería mirar el cielo...Aquellas estrellas que brillaban y anunciaban algo escuchando las voces en mi mente resonando con tal fuerza...¿Eran regaños? ¿Por que el serafín me regañaba en estos momentos? "Observa lo que tienes y no olvides lo que llegaste a perder en algún momento de tu vida" Fue allí que escuche mi nombre y en mi cuerpo un estremecimiento se hizo presente volteando a ver a aquel hombre tan alto que tenia a mi lado, viendo sus piernas, su torso y pecho lentamente como si realmente quisiera recordar algo pero mi mente lo mantuviera bloqueado con intensiones de no dejarme ir. Mis manos fueron directamente a su collar sin mencionar nada, mis labios seguían sellados y sin intenciones de abrirse, sus labios...Su rostro...Y aquella marca la cual acaricie lentamente con la yema de mis dedos, con una sonrisa ladina en mi rostro fue la causa de que partiera el silencio.

-Nikolav. Musite con un hilo de voz lento y costoso fijándose en aquellos ojos que lograron llevarse mi inocencia desde jóvenes, pero no...No podía perder el control de mis emociones y lanzarme a sus brazos solo para llorar y quejarme de todo el tiempo que no le vi, mis caprichos eran parte de mi educación y ser, así como la poca paciencia que había logrado recolectar en todos estos años mientras estudiaba con los ancianos en el infierno. Por ahora debía mantenerme firme y no dar mi brazo a torcer incluso cuando mis deseos..Mi raza en si me llegara a traicionar; por lo que luego de acariciar su herida, labios y mejillas decidí levantarme con todas mis pertenencias mirándole desde arriba sin lograr a descifrar lo hermoso que se había vuelto, aquellos ojos y ceño fruncido...¡Maldita sea sus instintos!

Era una pobre alma luchando contra algo que no podía controlar...Pero que va, solo suspire al ver que el oso salia de la cabaña y se acercaba a mi tomando todo lo que había dejado en el suelo para llevárselo, una habilidad realmente magnifica luego de haberle entrenado todo este tiempo y  no haber llegado a pedírselo. -Dime...Según tu. ¿Cuales son esas razones cosas para ser feliz? Pregunte crédulo mientras me volvía a sentar frente a el y mis ojos tomaban mi azul natural aunque de vez en cuando podía llegar a confundirse con el negro del cielo y sus estrellas, el brillo de la luna y todo lo que impactaba contra los mismos en una forma luminosa y opaca.

Para mi, las razones de vivir y estar feliz al lado de una persona eran solo ideas vanas de los humanos...Siempre solía verlo entre las almas corrompidas de "Amor" seres heridos profundamente que quieren y buscan venganza por un despecho o simplemente un desamor. Hombres ya mayores que no aceptaban su muerte y buscaban a una simple alma que nunca llegaron a conocer para enamorarse y llegar a destruirlas sin importarles si esta era simple e inocente. No era el trabajo de un demonio estar viendo los archivos de los demás, tampoco saber  intereses de las razas creadas por Mors...Pero ciertamente le daban curiosidad todos los trabajos que le habían asignado y mucho mas aun las personas que estaban implicadas en ello.

Incluso aquellas que pensaban en un amor verdadero terminaban ensuciándose de odio y rencor...Los amoríos de las personas que se creían puras, los ángeles también se volvían turbios en esos temas. Si bien pueden liberar un alma...Cuando sientes que es mucho llaman a su caballería pesada, al igual que los demonios y muertos, siempre hay un "Plan B" cuando todo falla y vuelve molesto. -Eres muy alto, incluso mas que yo. Bromee en un tono suave  viéndole de reojo, aquel collar que había guardado tanto como el y la tormenta que seguía allí infinita sin acabar me daba cierta nostalgia. El clima era cálido y placido para seguir allí con las charlas ocasionales, sonriéndome burlón de recordar cuando jugábamos con nuestros juguetes y corríamos por doquier sin control alguno sabiendo que nuestras acciones desatarían la preocupación de nuestros padres.

Era imposible no pensarlo, mi tamaño no era el mas alto a decir verdad y el rubio era prácticamente gigante al igual que todas sus extremidades, sus brazos y piernas se veían fuertes y sanas gracias a un entrenamiento arduo...Incluso podría bromear sobre su ceño fruncido pero no lo hacia por educación. Divertido...Estupido...Incluso egoísta de mi parte recordar como era el hombre joven antes de ser todo esto, incluso su arma se veía amenazante pero no le temía en lo absoluto, incluso llegue a tomar ambas de mis espadas y colocarlas sobre la suya como signo de que tampoco haría nada a menos que algo sucediera y se meditara sobre una lucha inconsciente.

-¿Nikolav? Pregunte curioso al ver su rostro aun perdido por alguna razón y sin obtener alguna respuesta de su parte, no sabia si su entrenamiento lo había dejado tan cansado que quedaba así o simplemente la sorpresa de haberse topado conmigo lo dejo sin palabras por lo que esta vez volví a llevar mis manos a su rostro colocando mi dedo indice entre su ceño para sonreír grato a su presencia. -¡Grrrr! Una acción torpe sin duda, el levantar mis manos como solía hacerlo de joven cuando jugaba con el creyéndome un oso...Un oso que admiraba a su abuelo y deseaba ser como el. Quería una sonrisa...Que el rubio se fijara en mi mirar incluso cuando yo solo reía abobado, torpe incluso idiota por la vergüenza que me había dado lo anterior, nuestra promesa se había cumplido...Estábamos unidos nuevamente y sin ninguna traba en nuestro camino.

Pero no baje mis manos, ellas seguían allí acariciando la herida que el oso le había proporcionado a su hermoso rostro, su piel era suave aunque tosca en ciertos lugares de sus mejillas...Sus ojos demostraban tanta paz y frialdad que lograban partirlo...Partir toda mi soledad y molestia en un solo roce con mis dedos a sus labios...Tan suaves y apetecibles que lograban causarme gracia frunciendo placentero mis labios al volver a bajar mis manos y reír, ahora si tenia una razón para hacerlo....El rubio sabia perfectamente como arrebatarme y sacar todo lo mejor de mi sin ni siquiera abrir su boca...Solo con su presencia bastaba para que lo mas infantil y amoroso de mi ser saliera a relucir en tan solo segundos.

-N-ni...Nikolav se volvió un hombre..Ya no es el pequeño tigre que conocí de pequeño. Sabia perfectamente que todo debía mantener un orden, pero incluso para la voz que solía rondar por mi mente era lo contrario, se había acallado y solo escuche un ultimo "Compórtate como tal" De su parte,por lo que tome aquello como un comentario que no debía hacer, burlándome con ambas manos cubriendo parte de mis labios viendo el gran lago junto a los peces que saltaban curiosos viendo ambos cuerpos, dejando que la suave brisa se hiciera presente en el silencio que se formaba.

¿Mantenerme calmo y no hacer comentarios incluso con el frente a mi? Oh bueno, no era casi imposible y mucho menos difícil si me lo llegaba a proponer, de todos modos podría confundirlo con uno del trabajo o simplemente un "Hermano" para no llegar a tocarle o incitarme a mi mismo a descontrolarme. Algo en lo que siempre estuve cuerdo fue en controlar mis instintos y no dejar que nadie llegara a herirme o jugar con mis sentimientos desde pequeño incluso cuando algunos roces aparecían y me alejaba solo por ser un "Hombre fiel" Existiendo solo caricias y besos de mi parte a cuerpos desconocidos que jamas logre tocar y obtener por completo por el karma que siempre llegaba en el momento indicado para alejarme.

Algunos aromas quedaban en mi cuerpo por la cercanía que llegue a tener con ellos...Incluso el sabor de sus labios seguía en mi boca, la sangre que logre arrebatar entre las mordidas llenas de la mas pura lujuria, todos aquellos pecados que cometí y erre incluso a esta edad. Pero...¿Como decirle que llegue a besar a otros y tocarlos si no los considere nada? Era mucho mejor mantener el anonimato en mis pensamientos mientras veía las ondas en el agua expandirse cada vez mas hasta desaparecer, prefería mantener mis ojos perdidos mientras pensaba...Mi cuerpo no había tenido el aroma de nadie durante ya varios meses en los que prefería buscar a cualquier persona que lograra hacerme sentir querido.

Fue allí que recordé que no habían pasado meses...Sino años y me confundí a mi mismo engañándome, mi ultimo encuentro "Amoroso" de besos y caricias fue con lo mas semejante al cuerpo del rubio, siempre solía buscar parentescos en las personas con el anhelo de que en una equivocación fuera el. Pero no me importaba...De hecho siempre fui y pertenecí a el...Respetaba las zonas en las que el rubio siempre solía acariciarme y cada noche con el anhelo de que llegaba me desvelaba y esperaba paciente a su persona...Día tras día hasta que daba por hecho que no llegaría. -Pensé que serian mas años en los que no te vería. Confesé sin mirarle a los ojos sabiendo que ya los míos estaban llenos nuevamente de las lagrimas que alguna vez odie y tenían un nombre..."Nikolav Montenegro"

No deseaba ser consolado solo por que a esa persona "Se le partiera el alma de verle así" quería ser consolado por la persona que alguna vez amo y el sentimiento seguía allí escondido con pavor de salir y ser negado por el rubio. Pero me siento aquí a llorar, viendo mis lagrimas caer y ser absorbidas por la arena sabiendo que por mas que no lo deseara iba a ser consolado o quizá no, su interés por mi pudo haber desaparecido hace tanto..."¿Que te hace pensar en eso?" Escuche nuevamente la voz del ser divino referirse a mi en un tono ya cansado y molesto de ver como yo mismo me destruía con ideas estúpidas que mi mente creaba solo para herirme. -El miedo. Susurre apenas con un hilo de voz, casi mental si así se quiere decir sabiendo que por mas que intentara ocultarlo el rubio pudo haberlo escuchado.

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Nikolav Montenegro

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MensajeTema: Re: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Miér Abr 16, 2014 6:20 pm

Habia pensado seriamente por un determinado momento, en que se habia equivocado gravemente de persona. No estaba viendo a Ulisse sino a otro ser, solo por la deduccion de sus agravantes contestaciones. No habia necesidad de hacerlo realmente, menos con un odio irreparable hacia un desconocido pero Nikolav, se habia convertido en un hombre de una paciencia extraordinaria, de los que no se rinden y de los que guardan un gran corazon pacifico. Al momento en que iba a retirarse por solo sentir el sacudon de la mano contraria al safarse de la suya, vio como el joven logro observarle y sus miradas se conectaron sin necesidad de decir absolutamente ninguna palabra.

El, era un hombre de piel fria y calida a la vez, pero las caricias del menor sobre su rostro sintio como sus digitos estaban calidos, anhelantes de cariño y por eso mismo, dejo que se acercara sin problema alguno. No observo ni su mano la cual dejaba su rastro al tocar cada parte de su cicatriz, solo tenia lugar para aquellos ojos que cambiaban extraordinarios ante la noche. Era el, el demonio que prometio en volver a verlo y viceversa y al final, no se habia equivocado cuando por fin, escucho su nombre.

Estaba demasiado sorprendido. Fue como si los mismos dioses hubieran dictado el camino de ambos para encontrarse en aquel extraño lugar sin que ninguno de los dos lo sepa en absoluto. Dio una pequeña bocanada de aire al sentir las caricias en sus labios, estremecimiento y pavor a la vez, miedo a que se vaya, escape de sus manos, no queria aquello. Todavia no podia pronunciar absolutamente nada por la sorpresa aun cuando formulo la pregunta y de manera impactante, ni siquiera retrocedio cuando el oso aparecio de manera sorprendente a llevarse las cosas del joven. No tenia tiempo para mirar ni el paisaje, ni la luna que siempre era mas bella ni el lago con sus olas. En su interior, habia una discusión con sus propios instintos. Que hacer y que no. Pero lo unico que queria, era abrazarlo, decirle lo mucho que habia anhelado aquel momento y volver a unirse con el menor.

Quizas, lo que logro despertarle por fin de aquel ensueño, fue la acotacion a que era un ser realmente alto. Alli, sus ojos parpadearon lento, como si se estuviera despertando de una mañana tranquila y logro observarlo mejor. Se habia convertido en un joven atractivo y dedujo por si mismo que aquel hombre, habia tenido mas de una relacion. No le importo realmente. La verdad era que no podia condenar a un niño a estar siempre con uno, cuando estan separados durante años. Su cabellos, sus ojos, aquel cuerpo bien entrenado todo su fisico era digno de la mas pura atencion, cumplimiento de caprichos y cariños, cosa por lo cual el fallo en darlos cuando ambos estaban en entrenamiento. Ademas, habia desaparecido un año sin que nadie sepa adonde habia estado y asumio toda la responsabilidad de su error.

- Si - Logro decir de repente, como si fuera una maquina con algun error en su sistema que le hacia contestar tarde - Es... un gen familiar de los Montenegro - Parpadeo efusivo y sorprendido por la causa del gruñir, hasta que sintio nuevamente aquellas caricias que lograban relajarlo, tranquilizarlo y le arrebataban todo el peso del extrañar al projimo de encima. Parpadeo ante cada rastro de sus dedos hasta que sus ojos, por fin se cerraron en un signo de paz, de disfrute a lo que hacia. Aquel pequeño oso que habia conocido, ya era un animal grande y fuerte, un animal que por deduccion propia, necesitaba de cariño, de alguien que lo abrace y lo cuide. Que le enseñe el buen camino de la vida, que le de lo que siempre anhelo de la mejor manera posible.

Tu tambien Ulisse - en aquel momento, junto con sus palabras, su voz dura, grave llena de virilidad empezo a amainar para dar paso a un tono que daba la dulzura y ternura que tenia hacia el projimo - Ya no eres el osesno... No... - Miro las manos y se sonrio, equivocándose - Perdon, siempre fuiste un gran oso, pero ahora lo eres incluso mas... - Fruncio sus labios y de a poco, los mismos se curvaron hacia arriba, mostrando una de las pocas sonrisas que siempre solia demostrar cuando realmente estaba comodo en algunas situaciones. Una sonrisa, que delataba la paz y tranquilidad de volver a verlo. Despues de tantos segundos, minutos, horas, dias, semanas, meses y años de soñarlo todas las noches con su reencuentro, se estaba plasmando con su mas pura felicidad que jamas haya tenido.

Pero aquel efimero minuto de la mas pura felicidad, se vio borrado en cuestion de segundos, muy rapidos como para apreciar todo el resplandor del rajani. La voz del demonio sono quebrada, anhelante de algo y fue ahi cuando observo las lagrimas caer. Quedo completamente perplejo en la situacion, unos buenos segundos en que tardo en reaccionar de manera correcta. En su mente sucitaban las ideas de "¿Fui yo? ¿Fue mi cula? ¿Cual es el error? ¿Soy una persona horrible?" y el rajani, se auto destruia en el momento en que se daba a con sus propias preguntas. Su ceño se fruncio, pero no de una manera agravante o molesta, sino de la mas pura compacion, paciencia y perdon que este solia tener. A los segundos de verle, tomo propias fuerzas para hablar y no quebrar junto con el demonio, tenia que demostrarle que el era un hombre hecho y derecho, capaz de protegerlo sin llorar, estando ahi para este, su hombro, sus brazos y sus labios a su disposicion - Ulisse... - Murmuro suavemente, sin querer levantarle la vista por el momento - Estoy aqui Ulisse... Ya paso el tiempo, es ahora nuestro presente... - Lentamente, le coloco sus grandes manos sobre sus brazos, frotandolos suavemente para tranquilizarlo de alguna manera u otra pero sintio que no era suficiente. Sencillamente, de un momento a otro, sus grandes brazos abrazaron al menor, apretandolo contra su cuerpo llenandolo de aquella calidez que solia tomar en aquellas situaciones. Lo estrujo fuerte, mas no le saco el aire o asfixio con brutalidad. Solo lo coloco contra su cuerpo y su mejilla contra la suya, sintiendo la humedad de sus lagrimas en su propia dermis. Con fuerza cerro los ojos y se sintio como una persona miserable que habia abandonado a un niño pequeño en soledad. Su gabardina, enorme y gris cubrio el cuerpo del menor, como si fuera la capa protectora de todos sus sentimientos, guardandolos solo para Nikolav quien realmente, necesitaba verlo.

Paso asi quizas varios minutos, o sencillamente no conto realmente el tiempo. Se quedo alli, abrazando al demonio lo mas que podia, tratando de sacar aquel "miedo" que habia plantado el mismo. Ya no habia marcha atras; El estaba alli para el todo lo que necesite en cuanto a su presencia y sentimientos. ¿Estaba enamorado? Si, el admitia meditando que realmente estaba enamorado de un demonio... Hombre. Pero era tan comun aquello y mas retorcido que sus padres, ambos hombres y hermanos, seguian estando en los principales de una lista de lo "Retorcido". Lentamente, volvio a separarse y con sus dedos enguantados, seco suavemente sus lagrimas, mirandole fijo aun con esa expresion de perdon y tristeza a la vez - Ulisse... - No dejaba de murmurar su nombre repetidas veces. No podia parar de pronunciarlo y verle fijamente, tratando de comprenderle en todo. Lentamente, unas de las lagrimas rodo por su mejilla, pero desemboco en sus labios, aquellos que alguna vez saboreo con pasion y salvajismo. Sin mas intento recordar su sabor, su tacto, lo bien que se sentia pero le costaba pensar teniendolos alli frente a el, como invitandolo a secarlos y asi lo hizo. Con suavidad, se inclino puesto a que su cuerpo era de por si, grande y varonil, y se acerco a la cara del menor, llegando a hasta sus labios. Alli, rozo los suyos con los contrarios, dudando por un momento si debia besarlo o no y al final, termino por juntarlos a la par.

El mismo no podia describir la cantidad de sensaciones que sintio en ese momento. Todas eran de manera contraria: Enojo, ira, alegria, tristeza, amor, etc. El sabor de la lagrima salada donde celosamente habia estado alli, ahora se fundia en su propia boca con el sabor del demonio y fue la mejor ambriosa que habia saboreado jamas. Realmente, si las comidas tendrian aquel sabor, estaria comiendo todo el dia el menu del dia. Al cabo de un minuto, volvio a separarse con sus ojos cerrados, donde los abrio suavemente para observar los orbes cambiantes de color de su compañero. Le sonrio, sonrio suavemente como hacia tiempo que no lo hacia, regalando lo mejor que tenia el: Su sonrisa. - ¿Mucho mejor? - Le susurro, solo para que la naturaleza no escuchara su pregunta, posesivo como el mismo. Con una mano, peino los mechones castaños de su compañero, volviendo otra vez a secarle sus lagrimas - ¿Me invitas a tu casa? - Pregunto suavemente, mientras besaba esta vez su frente y le tomaba de su mano suavemente.
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Ulisse

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MensajeTema: Re: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Vie Abr 18, 2014 4:07 pm

No sabia si el estar feliz en aquel momento era lo correcto, mi corazón comenzaba a latir ya a un ritmo cardíaco tan acelerado  a causa de mi propia vergüenza y el haber llorado allí frente a aquel hombre tan desvergonzadamente. Pude sentir como mis propios dedos y cuerpo abandonaba mi ser al ser nombrado por aquel hombre, ¿Seria capaz de volver a ser aquel niño tonto y abobado? ¿Es que acaso ya no estaba dictado lo que sentía? ¿Por qué la confusión sigue allí atormentando las mentes?..Pero todo aquello desapareció cuando se acerco a mi rostro y con la duda que pude oler en el aire, termino por unir sus labios con los míos...Nuevamente quise llamarle y abrazarle tan fuerte como podía mientras el me sujetaba entre sus grandes brazos en un signo de "Protección" quizá.

Al alejar sus labios de los míos, asentí ante su pregunta con un sonrojo que podía llegar a crecer si se lo proponía, la voz ajena lograba llevarme a un estado de embelesamiento infinito en el que no quería  salir incluso cuando me obligaran. -Si, ya estoy bien. Comente ya con un animo un tanto mas re-potenciado por así decirlo, dejándome acariciar sin ningún problema pero cuando dejaba de hacerlo, volvía a colocar mis mechones donde iban egoísta y me escondía en su gran torso, quería seguir allí todo el tiempo que pudiera antes de que se fuera o desvaneciera entre mis sueños...Pero, ¿Esto contaba como uno?..Parecía muy real para serlo incluso para mi persona. -¿Cosas personales? Pregunte sin darle prioridad primero a su pregunta de llegar o no entrar a mi hogar, debía estar seguro que entre mis propios celos de enterarme de que el otro no me engañara...Aunque el único que lo había hecho aquí era yo.

Había esperado tanto para poder verle que ya ni contaba los años que pasaban, todo era monótono y rutinario como para poder fijarme en que eran mis propios sentimientos. Siempre escogía los casos mas complicados para sacarlo de mi mente, de mi ser...Incluso de mis propios recuerdos influyentes y molestos que me distraían en el peor momento; todos teníamos cosas que hacer luego de nuestro entrenamiento...Trabajo, un hogar, buscar personas en mi caso, recargar armas, comprar armas, ropa, zapatos...Tenia tanto para distraerme que me confundía a mi mismo con recuerdos de mis padres y el rubio, cosa que deje de lado al salir de mis pensamientos en el trabajo y concentre algunos días en la oficina de mi padre, mientras le ayudaba algunas veces con las medicinas para los internos.

Al llegar la primera vez...Me tuve que quedar con el en el trabajo para luego irme a nuestro hogar por no tener a donde llegar, todo era lento y tedioso...Hombres gritando por doquier, doctores corriendo de lado a lado buscando calmantes y claro...Nunca faltaban los que solían tomar a los internos y amarrarlos en una especie de carreta. Solían decir que siempre cuando se escapaban uno o dos, los llevaban a la odontología y les hacían "Terapias" para aliviar su dolor, pero no era así...Mi padre me explicaba que arrancaban uno por uno sus dientes hasta que el hombre no tuviera y le dejaban ir sin darle si quiera un pañuelo para su sangre. Siempre recuerdo mi llegada con aquel lugar, las sonrisas falsas de las personas y los humanos que creen ser confianzudos solamente para arrancarte la piel apenas te das la espalda.

-Solo si prometes no ensuciarla. Argumente ya en tono de burla, dejando claro que si le invitaría a su hogar mientras se zafaba de sus brazos y devolvía el beso en su frente con pequeñas caricias a sus mejillas suaves y cariñosas mas que todo, ya los animales del bosque buscaban agua y se podía notar las cornamentas de los venados asomarse por los matorrales buscando algún sitio para estar, sin que nosotros les hiriéramos; me levante de la arena lento, sobando mis ojos, dejando que mis pies se dirigieran a la cabaña mientras sacudía mis manos y estiraba en todo el camino. -Tengo algo de te y bizcochos...¿Te apetece ambos? Pregunte nuevamente burlón, dejando mis zapatos sucios en la puerta de madera, viendo al oso dormir profundamente cerca de la pequeña chimenea que mantenía todo cálido.

La armadura estaba en su lugar predilecto al igual que todo el armamento y demás, amaba el chisporroteo de la leña en el fuego y el aroma que dejaba en el ambiente, mientras yo me encargaba de servir las copas de te y colocar los bizcochos preparados por mi abuelo, no sentía nervios en lo absoluto pues era igual que estar acompañado de unos de mis compañeros de trabajo por la misma rutina del te y el dulce. -Siéntete en casa...Aunque el templo no es tan diminuto. Comente mientras me sentaba a tomar la taza con la bebida caliente, rozándola con mis labios...La calma era lo que se presentía en el ambiente...Claro...Quitando de lado que toda la mesa de la sala estaba llena de marcas y anotaciones que el joven hacia, al igual que algunas fotos de las victimas más las pruebas.

Todo estaba lleno de aquello...Muchos pensarían que era un mal momento para visitarle pero a decir verdad siempre solía ser así...Todos los casos en los que me inmiscuir solían ser tan complicados que incluso los mejores...Los veteranos no les gustaba estar. -Lamento el desorden Nikolav. Murmure con mi trozo de bizcocho en la boca, caminando perezoso hacia la mesa, quitándome la franela en vista de que ya era la hora al escuchar las campanas del reloj sonar y hacer eco por todo el hogar como una especie de despertador, dos...Tres y hasta cuatro veces sonó  mientras yo me acomodaba con una franelilla y volvía mi mirar al otro.

Estaba muy callado...Quizá mucho para mis gustos...Quizá no...Pero en aquel momento no importaba mucho en vista de que recogía todo lo que debía entregar al día siguiente, guardándolo en uno de los cajones detrás de la armadura, despejando toda la sola para una charla o quizá un juego de cartas.-Cuéntame. ¿Como te va en el trabajo?..¿Ya aprendiste a pilotear tu avión? Nunca se me había dado bien el comenzar conversaciones...Siempre solía ser el extraño del grupo policial y detectivesco por culpa de mi raza...Solía tomarme todo al comienzo como un juego hasta que mi compañero murió. Un hombre joven, con familia, hijos y quien sabe si una amante a decir verdad.

La burla era mi implemento predilecto para molestar a las personas y hacerlas confesar...Una mirada fija aunque casi nunca funcionaba gracias a que mis ojos se distanciaban y cambiaban de color como ahora lo hacia, adaptándose a las llamas del hogar o cualquier color que desearan poseer para ellos mismos. Una persona posesiva si me puedo llamar así, egoísta con lo que me pertenece y de cierta forma celosa de mis propias decisiones, pero ya por ahora...Podía quitar mi mentalidad policíaca y concentrarme en darle una buena charla al rubio frente mio. ¿Que hablar?..¿Es que acaso ya no había preguntado de más?

-Si quieres cambiarte, puedes conseguir algo de ropa grande en mi habitación... -Ríe- Me gusta dormir con prendas grandes, pero el día de hoy no merita mucha de ella, el tiempo ha estado comportándose extraño en estos días.  No ocultaría nada, realmente el hogar era bastante compacto como para hacerlo a excepción de la habitación del sótano donde solía concentrarse mejor para sus casos e informaciones personales, dos habitaciones...Un baño, la cocina medianamente grande, la sala, el comedor al lado de la cocina...Pero me adapte rápido...No era un hombre de muchos lujos realmente y mientras mas pequeño se me hacia mas cómodo por posibles ataques o atentados a mi persona.

Estaba acostumbrado y por eso no debía temer a lo que pasara en aquel lugar, solía vivir entre animales, cazadores y personas que solían frecuentar el lago solo por placer a caminar con sus amantes. -Lo siento, he hecho muchas preguntas ¿Verdad? Si quieres preguntar algo, puedes hacerlo. Estas en toda tu voluntad, puedes hacer lo que desees mientras estés aquí adentro y afuera supongo. -Burle- mientras no quemes el bosque, claro esta. Ya no sabia si mi tono era de burla o simplemente el sarcasmo del momento, para evitar decir algo idiota o no...Pero aquello lo descarte, gracias a que mi te y bizcocho habían acabado, viéndome en la necesidad de levantarme para lavar todo lo que estaba sucio que eran solo pequeños platos con marcas de chocolate y demás, expectante a ver si el otro comentaba algo o no.
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Nikolav Montenegro

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MensajeTema: Re: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Miér Abr 23, 2014 8:21 pm

Una de las peores cosas que solia aportar Nikolav a todas las situaciones dadas, era su expectante y tortuoso silencio. No menciono absolutamente nada cuando el demonio se alejo de sus brazos, algo receloso de que lo hiciera pero teniendo mas que nada, la paciencia exacta para el momento. Pero aquella no fue la razon de su silencio... Mas que nada, no habia una razon exacta. Asi era el, silencioso, cuidadoso y observador. Pocas palabras podrian arrebatar el aliento de una mujer u hombre muy enamorados de su persona y lo sabia... No queria hacer alusiones y se habia acostumbrado ante aquello. Mientras que fue aceptado para ir a la casa de su compañero, le seguia mudo, como si un gato le hubiera arrebatado su lengua y recordo muchas cosas de su pasado.
 
Una de estas, relacionada con toda su familia. Recordar a sus abuelos gritar de aqui para alla, haciendo desastres por doquier era una de sus principales cosas por las cual, el no queria ser como ellos. Los momentos en que su madre (Aun que era su padre) tenia sus actos de "explotar" y romper todas las cosas por su furia, otra accion mas que marcaria donde el no seria asi. Su padre, entrenando con sus armas de fuego bastante pesadas interrumpiendo la paz del templo seria otras de las cosas por la cual, su arma de fuego solo se dispararia pocas veces, utilizando el filo de su gran espada. Hasta los berrinches de su dios tendria cierto tono que lo hacian pensar en el silencio y ser callado.
El unico ruido que no le fue molesto, era quizas el de los aviones de aquel pueblo ruso. Era como una especie de locura que tenia por ellos, pero una locura sana. Recordo las incontables noches en que se sentaba a con su tio Abalam a ver el cielo y se dormia en sus brazos las pocas veces que este estaba de humor... Y de los recorridos que le daba su tio Romanov por todo el lugar, intentando comprar todos su caprichos sin exito ya que era un niño sin requisitos para nada. Aquella epoca fue una de las mejores de su vida, ademas de su entrenamiento en el templo, el centro de pilotaje o instituto de aviacion privada de los Montenegro le parecia una excelencia. Tendria que visitar dentro de poco a sus tios y agradecer y felicitarlos por todo lo que hicieron en aquel lugar.

Cuando menos se lo espero, ya frente a sus ojos celestes que destellaban contra la luna estaban frente a una pequeña cabaña. Las costumbres salieron a flote cuando el mismo, se retiro de sus botas pesadas y negras, dejandolas en la entrada. Pero alli mismo, el se arrodillo en el suelo y rezo... Rezo como su madre le habia enseñado, dando proteccion con su fe hacia los dioses de su cultura o religion inculcada a la proteccion de aquel lugar tan solitario en el bosque. Al cabo de un minuto, se puso en pie nuevamente y se adentro.

Aqui, quizas podria ser el momento mas incomodo que podria pasar el demonio. Nikolav se mantuvo callado, callado ante sus propias preguntas, actos, burlas, ofrecimientos, todo lo que quisiera. El estaba enfocado en otras cosas, tan asi que no se sento junto a Ulisse. Caminaba con el resonar solamente de sus cadenas chocando entre si por la sala. Su vista se dirigia a todos los lugares de aquella zona, pensando, observando, recordando todas las cosas. Debia decir que Mors y Adonai fueron excelentes instructores en su educacion y entrenamiento. Por mas que el mismo estudiara, una sola visita de su dios y el dios ajeno que le dijeran o recomendaran cosas le era suficiente para aprender lo que un niño tarda en aprender en un año. Muchas veces aquello era una tortura, sufria de un trastorno fisico de su cerebro, donde el cual era mas grande que su propio craneo y si pensaba demasiado, empezaban las tortuosas migrañas las cuales eran sanadas con la medicina de su tio Romanov, sin querer buscar realmente un doctor que le ayudara.

Solo desperto cuando el demonio se levanto y fue a lo que parecio ser, la cocina. Parpadeo un par de veces, recordando todo lo que dijo por que en verdad, le habia escuchado pero dandose todo su tiempo para poder acomodarse, confiar en el hogar, colocar estrategias y al final, sentirse comodo. Lentamente, saco su gran espada enfundada en su cintura y la dejo a un costado. La observo, puesto a que la misma hacia relucir unas palabras extrañas en su filo. ¿Que eran? Era la bendicion de Adonai y Mors. Aquello fue la perfecta envidia de Taraji... El seguidor amado por dos dioses, aun que Adonai se mantenia alejado, habia cierta preocupacion por su educacion y le ayudaba. El arma decia todo en aquel momento. Fijo su vista en un perchero cercano y alli, se retiro de su gran gabardina gris. En aquel momento, mostro realmente lo grande que era. Su chaleco al cuerpo remarcaba todo su torso y vientre con una cruz blanca en el medio. Sus fuertes y grandes brazos eran mas de lo que aparentaban y sus manos varoniles, grandes y toscas estaban cubiertas por un par de guantes de cuero negro, los cuales protegian la temperatura de estas. Su mano derecha, era la mano de fuego, por lo cual siempre estaba mucho mas caliente y la mano izquierda, era la de hielo, mano de baja temperatura. Habiendose acomodado de manera tranquila,s e sento en el sofa y tomo su taza de porcelana con el te... Ya se habia enfriado despues de su silencio, pero rapidamente, se retiro el guante derecho y coloco un dedo en el liquido, calentandolo de nuevo. Relamio su dedo disimuladamente y volvio a colocarse el guante, bebiendo mas te que comiendo el bizcochuelo, no era muy fanatico de la pasteleria o cosas dulces.

Su vista se mantenia enfocada en la espalda de su acompañante quien lacaba los platos. Seguramente, Ulisse pudo haber notado aquellos orbes frios que se fijaron sin pudor alguno en cada parte de su cuerpo... Intentando recordarlo bajo sus manos, tocando su piel, haciendolo suyo durante toda la noche, pero no. Paciencia, el era paciente y asi lo iba a ser, por que cuando esos temas salian a la luz, eran los unicos que le arrebatan la paz que solia demostrar, mostrandose como un hombre bruto y ansioso - He aprendido - Murmuro bebiendo de su te, cerrando sus ojos al ver las caderas del demonio y anular todo pensamiento - He aprendido mas que pilotear... Son muchas cosas. Mi trabajo es solo una secta, donde comando un grupo de rajanis y mantener la paz en los humanos curiosos... Y tambien en algunos renegados que hay por toda Jamina - No mentiria cuando Mors le contaba sobre aquellos seres, quienes quizas desterrados de aquellas tierras o simplemente, cansados de las ordenes de un dios, fueron a servir al lado oscuro y corromper toda estructura dada por una deidad... En especial, se presentaban mas a menudo como Serafines, puesto a que los metodos de castigos y leyes del dios Adonai, eran demasiados duros. - Y vivo en Noruega - Connoto con su voz gruesa y varonil, habiendo ya terminado su te y dejarlo suavemente en la mesa de cafe.

Lentamente, coloco sus codos sobre el respaldar del sofa aun con sus ojos cerrados, acomodandose pareciendo mas que nada, el rey de toda una legion por su imponente cuerpo - ¿Preguntar algo? - Penso detenidamente en que preguntarle, en que saber de algo que el mismo no supiera. La verdad era, que Nikolav sabia todo de Ulisse gracias a un regalo de Mors. Sabia de que trabajaba, como trabajaba, estudiaba, cocinaba, su tiempo en familia, etc. Subitamente, se sintio avergonzado de saber todo sin el consentimiento de este, pero era inevitable. Cuando se sentia solo, tomaba su "Bola magica" y veia al demonio hacer todo lo que debia o suponia de tarea... Su entrenamiento lo hacia sonreir de manera tierna y anhelar en ir hasta donde quiera que estuviera y abrazarle fuerte, llevarselo a otras tierras y vivir juntos. Abrio sus ojos lentamente y nego con la cabeza, con su ceño fruncido por no conseguir una pregunta concreta - No realmente - Musito - ¿Estas seguro de que quieres que este aqui? - Antes, mientras caminaba perdido en su hogar, miro todo su papelerio de trabajo y se preocupo - Veo que tienes trabajo Ulisse... ¿Estas seguro de que me quede aqui?
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MensajeTema: Re: Counting Stars (Priv/Nikolav)   Vie Abr 25, 2014 10:53 pm

¿El trabajo seria capaz de negarme de pasar algo de tiempo con aquel hombre que alguna vez bloquee de mi mente? Me preguntaba mas que todo a mi mismo mientras terminaba de limpiar todos los platos y trastes sucios, sintiendo como su mirada se posaba sobre mi espalda y no lograba hacerme estremecer en lo absoluto puesto a que ya estaba acostumbrado a ese tipo de tratos en mi trabajo; primero que nada, debía dejarle en claro que por mas que se inmutara y preocupara por mi trabajo, no había ningún problema con que el se encontrara en mi hogar, por lo que al culminar las tareas en la cocina fui y me senté frente a el en el sofá largo con una sonrisa seca sobre mis labios que no decía nada realmente. -Para nada Nikolav, el caso esta en pleno apogeo y... Hice una pausa para acomodarme mejor en el asiento y poder levantar una de mis piernas completamente educado y poder cruzarlas entre si. No me preocupa tomarme algunas pausas que no vienen mal de vez en cuando de todos modos...Hay que distraerse con algún método y en mi caso, tengo una visita por ahora. Mi tono de voz fue completamente pasivo aunque se podían notar los toques de cierta molestia al tener que repetir varias veces ya que no se preocupara por ello.

Era extraño cuando salia de sus labios, las pocas veces que oía su voz, ¡Claro esta! me hacia sentir con una inseguridad a la hora de hablarle, que simplemente causaba era molestia en mi...¿Pero por que? esa era una interrogante que ni yo quise responderme en lo absoluto mientras solo me concentraba por segundos en sus ojos al quedarme callado ya, queriendo sol levantarme y comenzar a estirarme perezoso. -Mi trabajo no interfiere si llego a tener visitas...Pero es bueno no tener que responder preguntas después de todo.  Cerré mis ojos pero supongo que te es inevitable no preocuparte...Mas no cuestiono.  Sabia que no me respondería al igual que en mis otras preguntas que habían quedad en el aire, por lo que arribe hacia su persona algunas mantas que había tenido dobladas en el sofá con mi propia almohada, debido a las investigaciones nocturnas que me dejaban tan exhausto que simplemente me daba tiempo de arroparme y dormirme allí mismo, no susurre mas y emití ningún sonido hasta que decidí levantarme rompiendo la mirada que llevaba ya, durante unos buenos segundos. Camine hacia mi habitación y comencé a despojarme de todas mis ropas para el cambio a la pijama que hice al instante, antes de poder salir nuevamente ya cambiado en busca de otra taza de te junto a una porción mucho mas grande del bizcocho de su abuelo, despeinando sus propios cabellos como si se encontrara solo en aquel lugar.

Era mordida tras mordida al igual que cada trago que daba, sentándome de espaldas hacia al rubio viendo por la ventana de la cocina, moviendo los dedos de mis pies entre susurros y canciones que habían quedado en su mente del ajetreo en el trabajo y algunos jóvenes que solían subirse en la estación...Confesar...Comentar...Gritar...Todo era parte de una técnica que las personas usaban para escapar de sus propios problemas todos los días, siempre veía a aquellos jóvenes con los audífonos sobre sus orejas cubriéndolas lo mas que podían con aquella música a un volumen tan considerablemente alto que lograría ofender a cualquiera...Pero al probarlo, hasta yo me sorprendí de lo maravilloso que era, solía ser un chico egocéntrico en lo absoluto al cumplir una carrera de artes con los humanos y de historias antiguas, literatura...Todo lo que mi padre amaba yo lo adopte para mi incluso algunos entrenamientos militares que siempre me venían de maravilla, sentía como en cada cuadro que realizaba podía ignorar a las personas, incluso al profesor de turno...Todo era magnifico y tan bueno para hacer olvidar, que simplemente comencé a hacerlo paulatinamente día tras día.

La electrónica sin duda era uno de mis géneros favoritos...Quizá también el pop, el rock...Pero no había nada mejor que una buena música de ambiente para sacarme de mi mundo y poder ser "Feliz" por unos segundos luego de venir del infierno, y era cada mordida hasta sentir que mordisqueaba mis propios dedos que me saco de mi mente absorbida por el momento de lo que pensaba, haciéndome sonreír ladino al bajarme de la mesa para ir a lavar la taza ya vacía junto a mis propias manos mordisqueadas y con las marcas de mis colmillos por doquier...Si...Solía suceder cuando me colocaba ansioso por algo o me emocionaba, no suelo controlar aun mis ansias por lo que deseo hacer. Todo iba a estar perfecto aquella noche por mas frío que estuviera haciendo a su alrededor, la luz parpadeaba anunciando una pronta y nueva lluvia que se abriría paso nuevamente entre las nubes por lo que camine hacia la biblioteca en busca de algunas velas, que comencé a dejar en cada una de las esquinas del hogar donde sabia que eran fundamentales, encendiéndolas de una vez con pequeños chasquidos a sus dedos, escuchándose solo el golpeteo en su pecho de un anillo junto a una cadera de oro regalada por mi padre.

-You can put some joy up on my face, oh sunshine in an empty place, take me too, turn to and babe I'll make you stay, oh I can ease you of your pain, feel you give me love again, round and round we go, each time I hear you say... Cantaba en un nivel completamente bajo mientras encendía las velas y volvía en búsqueda de mas al ver por la ventana algunos animales que tomaban agua en el pequeño estanque de mi hogar...¿Que era lo peor que podría pasar? Aquellos programas que siempre solían pasar sobre hombres asesinados en sus propios hogares por culpa de los asesinos seriales no le movían en lo absoluto...Tampoco las hermosas veladas que pudiera llegar a pasar con alguna persona a o no...Todo tenia su pro y su contra en esta vida y el mas que nadie lo sabia. Aunque había que tener en cuenta que al haber pensado en la música anteriormente mientras estaba con mi bizcochero, me hizo querer cantar o mejor dicho susurrar las mejores frases de todas las canciones que solía escuchar cada noche mientras llegaba a mi hogar, todo era tan maravilloso al sentir el aroma de la madera recién cortada junto a la chimenea y el olor a muérdago...Oh si...No muchos saben el secreto detrás del muérdago...Todos lo conocen solo por "El beso de navidad"...Todo era mucho mas oscuro mas allá de eso.

Cuando vi que todo estaba nuevamente ordenado y listo con las velas, volvió a parpadear y solo por segundos...Diría micro-segundos realmente se llego a ir la luz y volvió...Oh si...Todo un trabajo desperdiciado en pocos segundos fue lo que realmente paso por mi mente en aquel preciso momento...Pero que va...Necesitaba volver a apagadlas, por lo que simplemente pase y con mis dedos iba apretando la llama entre mis dedos escuchándose solo el chisporroteo de esta contra mi carne apagándose All of your flaws and all of my flaws, They lie there hand in hand, Ones we've inherited, ones that we learned,They pass from man to man, There's a hole in my soul, I can't fill it, I can't fill it,There's a hole in my soul, Can you fill it? Can you fill it?, You have always worn your flaws upon your sleeve, And I have always buried them deep beneath the ground,Dig them up, let's finish what we've started cantaba cada vez mas bajo hasta culminar con todas las velas y volver a mi lugar en la mesa para ver al rubio solo por unos segundos sin ganas de querer hablar realmente...De todos modos...Ya no tenia nada que preguntar...Saber...¡Oh si! quizá sobre sus padres, pero no era de prioridad realmente y mucho menos de mi interés preguntar cuando todo el lugar estaba callado y solo se escuchaba mi voz ronca cantar.

Los búhos habían comenzado a hacer un eco en todo el bosque y se escuchaba apenas el susurro de sus cantos al igual que los chirridos de los murciélagos que pasaban veloces por todo el lugar, entrando algunos por la ventana y posándose sobre la cabeza del vampiro dejando pequeñas frutas sobre la misma...Cualquiera diría que los había llegado a entrenar...Pero desde que vivía en un lugar tan abierto y tu tío había logrado controlar la gran mayoría de ellos, solían llevarle frutas frescas al hogar y dejarlas algunas veces en la misma canasta o simplemente sobre su cabeza por algún motivo, el aleteo volvió a escucharse unas dos o tres veces por todo el hogar antes de que el animal saliera veloz por las ventanas y el demonio pudiera caminar tranquilo hacia el lavabo para limpiar el pequeño durazno y comerlo allí mismo, viendo de reojo al rubio de vez en cuando. -Tu trabajo se ve interesante...Aunque tener un jefe de pocas palabras como Niko debe ser complicado. Comente en un susurro prácticamente halagador hacia el, sobando mis propios cabellos mientras devoraba a mordidas pequeñas la fruta que lograba acabarse tan rápido como había llegado, lanzando la semilla a la basura al quedar ya sin el néctar y la carne de la misma.

¿Estaba bien acaso el haber dicho aquello? me llegue a preguntar mas que todo a los segundos cuando fui a acomodar mi armadura en la entrada junto a mis armas, escuchando pequeños truenos en los cielos que seguían allí advirtiendo todo el clima incluso en las vibraciones que me daban las espadas entre mis manos. -You have always worn your flaws upon your sleeve, And I have always, buried them deep beneath the ground, Dig them up, let's finish what we've started, Dig them up, so nothing's left untouched di por culminado aquel pensamiento cuando nuevas frases de la misma canción anterior vinieron a mi mente y las deje en una caja absolutamente negra y blindada que parecía mas para guardar su armamento militar, cosa que en efecto fue así, me senté en el suelo sacando mis granadas de mano, armas pequeñas, pesadas, de distancia y las contundentes entre varios suspiros volviendo a introducir sus armas predilectas allí, volviendo a ordenar todo con el respectivo orden que ya tenia.

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Counting Stars (Priv/Nikolav)
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